Puerta Grande para Julio Méndez en la tercera novillada de San Isidro
martes 26 de mayo del 2026 - Reseña
Julio Méndez ha abierto la Puerta Grande en la última novillada de la Feria de San Isidro celebrada hoy en Las Ventas. Dos orejas del tercero, premiado con la vuelta al ruedo, en la tarde de su presentación en Madrid. Emiliano Osornio saludó ovación en el quinto y Pedro Montaldo fue silenciado en su lote. Se lidió una buena novillada de Conde de Mayalde.
Julio Méndez se encontró con un gran ‘Babieco’, de Conde de Mayalde. Un novillo que embistió con mucho ritmo, calidad y profundidad en la muleta y que le permitió expresar su mejor tauromaquia en una faena variada que llegó mucho al tendido. Lo inició de muleta en redondo rodilla en tierra. Lo cuajó por el pitón derecho con un toreo desmayado y muy ligado. Al natural, también dejó muletazos largos y de buen trazo ante una extraordinaria embestida. El final de faena por ajustadas bernadinas puso la guinda a una gran faena. Dos orejas tras enterrar el acero. El sexto fue otro buen novillo, en el que también dejó algún pasaje destacado, aunque la labor no terminó de romper.
Emiliano Osornio meció muy bien el capote a la verónica en el cuarto. De muleta, lo mejor llegó al natural, mostrando, de nuevo, un gran concepto del toreo, aunque no terminó de llegar a un frío tendido una faena de mucha pureza.
ESPECTADORES: 21594
Julio Méndez se encontró con un gran ‘Babieco’, de Conde de Mayalde. Un novillo que embistió con mucho ritmo, calidad y profundidad en la muleta y que le permitió expresar su mejor tauromaquia en una faena variada que llegó mucho al tendido. Lo inició de muleta en redondo rodilla en tierra. Lo cuajó por el pitón derecho con un toreo desmayado y muy ligado. Al natural, también dejó muletazos largos y de buen trazo ante una extraordinaria embestida. El final de faena por ajustadas bernadinas puso la guinda a una gran faena. Dos orejas tras enterrar el acero. El sexto fue otro buen novillo, en el que también dejó algún pasaje destacado, aunque la labor no terminó de romper.
Emiliano Osornio meció muy bien el capote a la verónica en el cuarto. De muleta, lo mejor llegó al natural, mostrando, de nuevo, un gran concepto del toreo, aunque no terminó de llegar a un frío tendido una faena de mucha pureza.
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