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Seis
toros de Fidel San Román |
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| 1º |
Nº
24, Corredor, negro bragado meano, 9/00, 592 |
| 2º |
Nº
12, Mentido I, negro, 10/99, 630 |
| 3º |
Nº
50, Antoñuelo, negro, 11/99, 545 |
| 4º |
Nº
32, Enemigo, negro bragado meano,4/01, 699 |
| 5º |
Nº
71, Mentido II, negro, 1/01, 599 |
| 6º |
Nº
62, Antolino, negro bragado meano, 10/99, 611 |
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Rejón
trasero y descabello
Palmas
Rejón
Oreja |
| Auxiliadores |
César
Martín, Álvaro
Montes y Pedro Mariscal |
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Rejón
bajísimo
Oreja
Pinchazo
y tres descabellos
Saludos |
| Axiliadores |
Américo
Nuno, Pablo Arellano y Joan
Manuel Da Silva |
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Diego Ventura |
Dos
pinchazos, rejón bajo,
cuatro pinchazos y cinco descabellos
Silencio
Rejón
Dos
orejas |
| Auxiliadores |
Antonio
Pérez, José
Calvo y Juan Antonio Gómez |
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Diego Ventura a hombros y una oreja
para
Rui Fernández y Fermín Bohórquez
Diego Ventura |
Diego Ventura ha
salido a hombros tras cortar las dos orejas del sexto toro.
Rui Fernández y Fermín Bohórquez han
cortado una oreja cada uno de una buena corrida para rejoneo
de Fidel San Román.
La gente se divirtió
y el buen rato pasado en Las Ventas se reflejó en
el marcador estadístico más abundante de la
temporada. Si la memoria no falla, en todo el año
no se habían cortado cuatro orejas en ningún
tipo de espectáculo y eso, al menos, habrá
hecho a más de uno feliz.
El primero, el más
feliz, no había más que verlo, era Diego Ventura,
que con la voz quebrada suplicaba al sexto toro que muriera
de una vez, que cayera rendido, sospechando que las orejas
estaban, como el morlaco, al caer. Vino la primera, y unas
cabalgadas por el anillo después, calentando a la
afición, la segunda. El presidente, que es humano,
no se pudo sustraer de la emoción que ponía
el jovencito portugués, de la ansiedad que se lo
comía esperando ver asomar el pañuelo por
segunda vez.
Rui Fernándes |
La misma pasión puso
en todo su trabajo. Cabalgó de largo, quebró
en cortó y clavó infinidad de banderillas
largas, cortas y rosas. Conectó enseguida con el
público que jaleó todos sus movimientos y
metió el rejón a la primera para lograr una
Puerta Grande en Las Ventas; casi ná.
Rui Fernándes cortó
una oreja al segundo después de larguísimas
galopadas a dos pistas y de una faena llena de piruetas
y exhibiciones de doma. Clavó el rejón cerca
del costillar, pero ya sabemos que la exigencia del público
del rejoneo es otra. De esta forma, se pidió mayoritariamente
la oreja y el presidente, Don Trinidad, la concedió
atendiendo al espíritu democrático que rige
la concesión del primer trofeo.

Fermín
Bohórquez
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Otro apéndice se llevó
en su esportón Fermín Bohórquez, el
más veterano del cartel, que se enfrentó a
un toro de casi 700 kilos que se movió con sorprendente
agilidad tras los caballos. Bohórquez, algo más
recatado que sus compañeros, no pudo aguantar la
tensión y al comprobar que había dejado el
rejón de muerte en buen sitio estalló: se
puso en pie sobre los estribos y esperó unos pocos
segundos a que el toro rodara sin puntilla. Fue, con mucho,
el más certero en la suerte suprema.
Se cortaron, pues, cuatro
orejas porque el público iba con ganas de pasarlo
bien, los rejoneadores pusieron de su parte y el encierro
de Fidel San Román se desenvolvió con franqueza
y buen son. La gente se fue caminando contenta por la calle
de Alcalá, hablando de lo bien que lo habían
hecho todos y silbando Mi jaca, que la banda interpretó,
como corresponde a cada festejo de rejoneo, a la muerte
del quinto. El sitio de Zaragoza lo dejamos para
mejor ocasión.
Juan Pelegrín
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