Domingo, 18 de septiembre de 2005
Novillada con picadores
 
 
 
Seis novillos de Montes de Oca
Nº 33, Saneado, colorado, 466, 2/02
Salió suelto de un largo primer puyazo, que tomó con la cara arriba. El segundo lo recibió en el caballo de reserva y tomó uno más del que también salió suelto. Pitos
Nº27, Alfarero, ensabanado, 473, 2/02
Metió la cabeza en el caballo aunque le midieron el castigo ante su escasez de fuerzas. Noble y con fijeza. Ovación
Nº 21, Sabihondo, negro, 449, 6/02
Tomó dos varas, en ambas hizo sonar estrepitosamente el estribo. Noble, humilló.
Nº 25, Bolado, negro, 450, 6/02
Empujó con un solo pitón y con la cara por las nubes en el peto.
Nº 18, Diputado, negro, 471, 2/02
Tomó dos varas a las que entró cabalgando de forma espectacular, la primera en el caballo de reserva al no sujetarle los peones a tiempo. Ovacionado en el arrastre.
Nº 30, Barnizado, sardo, 451, 2/02
Perdió las manos en cada salida del caballo y su falta de fuerzas lo limitó para el último tercio.

Sergio del Valle

Palmas. Aviso.

Vuelta al ruedo

Picadores José Luis María y Aurelio García
Banderilleros Victor Hugo Saugar, Mauricio Kingspon y "Niño de Santa Rita"

Miguelín Murillo

Silencio. Aviso.

Silencio

Picadores Manuel José Bernal y Juan Carlos Rodríguez "Isabelino"
Banderilleros Pedro Pablo Pérez, rafael Guerrero y Raúl Francisco Martín.

José María Lázaro

Oreja

Silencio

Picadores Antonio Otero Beltrán e Isidoro Rubio
Banderilleros Ángel Otero Beltrán, José Otero Beltrán y Miguel Ángel de la Sierra.

José María Lázaro toca pelo en su presentación


José María Lázaro

A las puertas del otoño y con bajón de temperatura como para sacar fuera el abrigo los aficionados venteños obviaron el frío gracias al interés que despertó la novillada de Montes de Oca. El debutante Sergio del Valle dio una vuelta al ruedo con el lote más complicado mientras su compañero José María Lázaro, también nuevo en la plaza, cortaba una oreja del tercero y Miguelín Murillo se iba de vacío.

El debut venteño del hierro de Montes de Oca ha resultado más que interesante para aficionados y toreros, que han visto más de una posibilidad clara en el ruedo de plasmar sus sueños de triunfo gracias al notable juego de alguno de los astados. Uno de los que no han perdido esa oportunidad y que también se presentaba en la monumental madrileña ha sido José Mª Lázaro, que ha causado una grata impresión en los tendidos gracias a su temple y a la predisposición y entusiasmo que, al menos, se le debe exigir a un novillero. Con el tercero no se anduvo con chiquitas y para iniciar la faena de muleta se echó los trastos a la zurda. Pintaban oros pero tras esa primera serie al natural optó por dos más con la diestra, estas sí, dibujadas con temple y hondura. Tanto obligó al animal en los muletazos y pases de pecho que cuando Lázaro quiso de nuevo apostar por la izquierda, al de Montes de Oca ya le había exprimido los pases que tenía dentro. El madrileño se metió entre los pitones para asegurarse la estocada y, aunque esta quedó un tanto trasera y caída, los pañuelos no tardaron en aflorar en los tendidos. La oreja del tercero despertó hambre de triunfo con el sexto. José Mª Lázaro quiso que la tarde de su presentación en Madrid constara también en su biografía como la de su primera Puerta Grande en Las Ventas pero el novillo que cerró plaza anduvo muy a la defensiva debido a su escasez de fuerzas y el de luces comprendió pronto que su salida a hombros habría de quedar para otro momento.


Cogida sin consecuencias de Sergio del Valle

Con el mismo entusiasmo y buena dosis de valentía salió a la plaza el también debutante Sergio del Valle. Paso que daba, paso que dejaba nítidamente marcado en el suelo sin rectificación alguna. Prueba de su pundonor y exceso de arrestos fueron, por ejemplo, sendos quites por chicuelinas y tafalleras que ejecutó sin un centímetro de holgura entre su taleguilla y los pitones del primero –en el caso de las chicuelinas- y del cuarto –en el de las tafalleras. Del Valle no resultó tan afortunado como sus compañeros de terna con el lote que le tocó lidiar. El primero tenía un pitón derecho, más que imposible, asesino. Dos veces se le cruzó escandalosamente por ese lado pero además el novillo medía y embestía al paso de manera incierta. Como consecuencia el madrileño acabó desarmado en un par de ocasiones; en una de ellas, sin trastos para defenderse, tuvo que huir corriendo del enemigo que a poco hace presa con él durante una angustiosa carrera hacia tablas. El cuarto no resultó mucho mejor. Con éste Sergio del Valle sólo pudo ligar muletazos que tenían como fin terrenos a tablas, entre cabeceos y protestas constantes del utrero. Sin embargo, dentro de la desilusión, el debutante no quiso dar la tarde por perdida hasta ver arrastrado a su novillo y le arreó un estoconazo en todo lo alto que levantó al público de la piedra. Seguramente esperaba otro resultado pero saludó con una vuelta al ruedo.


Miguelín Murillo

Miguel Murillo no podía quedarse atrás y se picó con sus compañeros en el quinto. En el primero la faena fue de más a menos en muy breve espacio de tiempo, quizá porque le novillo pedía más distancia de la que el novillero le daba y lo que pareció una bomba terminó en globo desinflado. Esa misma distancia que le negó al segundo de la tarde se la proporcionó al quinto, iniciando la faena con un pase cambiado por la espalda desde los medios, mas no se terminó de acoplar y su entusiasmo terminó desvaneciéndose tan rápido como el de la concurrencia.

B.F. Pellicer

 

 

 

Picadores Nada especial en la actuación de hoy de los picadores.  
Banderilleros Gran tarde de los hermanos Otero, que saludaron después de poner los palos al tercer y al sexto novillo.


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