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Seis
toros
de Victorino Martín |
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| 1º |
Nº183,
Verdecito, cárdeno oscuro, 12/00, 573
Noble,
un tanto soso, tomó un buen segundo puyazo
arrancándose de largo. |
| 2º |
Nº
150, Gamberro, cárdeno, 12/00, 542
Encastado
y noble, terminó cortando sus viajes. También
fue de largo al caballo. Aplausos. |
| 3º |
Nº
175, Verecundo, cárdeno, 12/00, 562
Se
dejó pegar en el caballo y embistió
con fijeza y obediencia a los engaños.
Aplausos. |
| 4º |
Nº
129, Paquetero, cárdeno, 12/00, 554
Un
toro fiero que se quedaba debajo ya desde los
primeros capotazos. |
| 5º |
Nº
179, Baratero, negro entrepelado, 1/01, 546
Manso
desde el el saludo con el capote, trató
de desentenderse de los caballos y terminó
rajado después de meter la cabeza abajo
con nobleza. |
| 6º |
Nº
176, Mentorillo, cárdeno, 12/00, 560
Tardeó
cuando lo pusieron de largo. Difícil y
pendiente siempre del torero. |
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Metisaca
y media
Silencio
Media,
estocada y descabello
Saludos |
| Picadores |
José
A. fernández y Rafael
da Silva |
| Banderilleros |
Rafael
Ruiz, Rafael González,
Niño de Santa Rita |
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Estocada
Dos
orejas
Dos
pinchazos y estocada desprendida
Vuelta.
Aviso. |
| Picadores |
Luis
Alberto Parrón y José
Manuel Espinosa |
| Banderilleros |
"Jocho",
"Alcalareño"
y Julio López |
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Estocada
desprendida
Silencio
Estocada
Silencio |
| Picadores |
Luis
Carlos Pedroza "Luizin"
y Luis Antonio Vallejo "Pimpi" |
| Banderilleros |
Pablo
Saugar "Pirri",
Rafael Perea "Boni"
y José A. Maqueda. |
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Por fin: "El Cid" por
la Puerta Grande
"El Cid"
saliendo a hombros |
Manuel Jesús
"El Cid" ha alcanzado la Puerta Grande de Las
Ventas al cortar dos orejas al segundo toro de la tarde.
El encierro de Victorino tuvo casta y la emoción
del toro de lidia. Luis Miguel Encabo saludó a la
muerte del cuarto.
“El Cid” enterró
la espada en lo alto de Gamberro y fue como si
hubiera matado de un golpe a este Gamberro, al
célebre Guitarrero, al Bombonero
de Victorino y a todos los toros que cuajó toreando
como los ángeles y pinchó lastimosamente con
la espada. La plaza, el edificio, si cabe, se quitó
un peso de encima con esta estocada. Los pañuelos
salieron recordando ésta y otras faenas de “El
Cid” que merecieron la Puerta Grande, quizás
todas ellas más que esta última, pero a todas
se les ha premiado con las dos orejas. Manuel, despojado
hasta de su apodo torero, lloraba como un hombre; como el
hombre que ha protagonizado las mayores gestas de la primera
plaza del mundo en los últimos años y no terminaba
de lograr su recompensa. “El Cid” y Las Ventas,
en esta tarde mágica de toros, han completado una
relación de verdadera entrega.
Para mayor gloria del toreo,
el público no entiende sólo de geometría
y no sólo atiende a la limpieza y medida en centímetros
de los pases. Si así fuera, “El Cid”
habría completado una buena faena premiada con una
oreja y una magnífica tras la que volvió a
pinchar, para irse a su casa andando y rumiando sus desventuras
de nuevo. El corazón del público de Madrid
es de “El Cid” y por eso, más allá
de si pudo estar mejor con su primero –como lo hemos
visto tantas veces- se le entregó una Puerta Grande
justísima si miramos un poco hacia atrás y
exagerada si cogemos escuadra y cartabón para valorar
las dos horas de ayer. Unos salián contentísimos
porque “El Cid” practica el mejor toreo con
todos los toros y merece más gloria que nadie en
el escalafón actual. Otros, los de la escuadra, se
rasgaban las vestiduras y clamaban amargamente por el prestigio
perdido de Las Ventas. Todas las opiniones merecen un respeto,
lo mismo que el grandísimo toreo de “El Cid”,
al que le tocaba ya este premio.
"El Cid"
con su primero |
Como le gustaba escribir
a Corrochano, ”El Cid” toreó bien a su
primero, pero a mí me gustó más en
el segundo. A éste, le dio pases profundídimos
que soportaron el riguroso análisis de los geómetras
y volvieron loco al entregado público de Madrid.
El manso de Victorino se tragó un par de tandas indiscutibles
de derechazos antes de rajarse. Esos pases valían
por sí mismos algún cortijo, pero “El
Cid”, recuperando antiguas costumbres, pinchó
un par de veces antes de matar. La tragedia no tuvo lugar
porque no es igual pinchar con la Puerta Grande en la mano
que buscándola a la desesperada.
Con el primero, el de las
dos orejas, tal vez sólo diera un pase completo,
pero duró, casi, lo que toda una feria y tuvo más
hondura que la temporada completa de un buen número
de toreros. “El Cid” es un torero en estado
de gracia que sin dar su mejor nota, se eleva mucho por
encima del resto. Mató por arriba y consiguió
todo eso de lo que venimos discutiendo.
Luis Miguel Encabo |
Luis Miguel Encabo, se le
vio, hizo un esfuerzo por mantener un buen nivel durante
toda la corrida, pero a ratos pareció fallarle la
confianza en sus posibilidades después de la recuperación
acelerada de su lesión. Anduvo firme con el cuarto,
peligroso y fiero, al que igual atosigó un poco en
las primeras tandas. Pareció en algún momento
que conseguía meter al toro por el carril que marcaba
su muleta, pero éste enseguida volvía a su
embestida descontrolada. Dirigió magistralmente la
lidia y buena parte del lucimiento de la corrida se debe
a que dejó de largo a su primer toro, obligando de
esta forma a sus compañeros. Encabo respondió
con casta a un quite de "El Cid" al primero de
sus toros.
Luis Bolivar se habia metido
en una trampa al matar la corrida de sus apoderados. Estos
toros suelen ser de cara o cruz y requieren un oficio que
es difícil tener aprendido con su poca experiencia.
Valor tiene, lo ha demostrado, y le quedan años por
delante para aprender los secretos de la lidia. Para sacar
partido a toros como el tercero o resolver la dura batalla
con el difícil sexto, deberá prestar infinita
atención a los vídeos de los maestros que
le han precedido en batallas antológicas con estos
fieros astados. Distancia adecuada, temple y firmeza son
las claves de su aprovechamiento. El sexto lo cazó
a la salida de un pase de pecho pero, a pesar de su listeza,
sólo pudo causarle una herida superficial en el muslo
izquierdo.
Luis Bolivar a merced
del sexto |
Quedan los toros, que deberían
ser lo primero en la crónica, ya que son lo primero
en el ruedo. Los hubo, y de lidia, que no es poco, con lo
que el interés quedó garantizado. El primero
salió noble y un tanto sosito. El segundo, encastado,
obedeció con fijeza hasta que recortó sus
viajes tras veinte o treinta muletazos. El tercero pudo
ser el más franco de la corrida. El cuarto, sin embargo,
además de muy fiero, embestía con la cabeza
alta y, como se dice, tirando bocados. El quinto, manso,
metió la cabeza hasta que abandonó la lucha.
El sexto, finalmente, ofreció grandes dificultades
con un viaje corto y una gran velocidad para darse la vuelta.
Todos murieron con la boca cerrada, como el día anterior
sus primos de Adolfo y ofrecieron la emoción propia
del toro de lidia, algo que, sin duda, llenaría las
plazas si se viera con más frecuencia.
Salió “El Cid”
por la Puerta Grande, feliz y zarandeado por sus seguidores,
que gracias a Dios son legión en Las Ventas. Así,
puso un fenomenal cierre a una feria en la que la plaza
bramó con la tercera entrada al caballo de Madroñito,
paladeó con gusto el toreo de César Rincón,
se rindió sin condiciones a “El Cid”
y descubrió a un valeroso francés que se pone
en el sitio y se llama Sebastián Castella. Si la
fiesta fuera como ha sido con ellos cada tarde, nada podría
con ella.
Juan Pelegrín
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| Picadores |
Los picadores
cumplieron con su trabajo sin picar excesivamente trasero
(en general). |
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| Banderilleros |
Buena tarde
de casi todos entre los que hay que destacar la maestría
de "El Boni" con el capote. |
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