
Luis Francisco Esplá: “Hay
un límite de sensatez y de sentido común para
todo”
“¡Cojonudo!”
exclamaba el torero alicantino nada más ver los micrófonos.
“¿La corrida?…!bien! ¡Dios
bendiga a esta plaza con trescientos toros como el mío
en San Isidro!”, era el deseo de Esplá
para los aficionados tras escuchar una bronca de despedida
y sentir de cerca algunos almohadillazos una vez finalizada
la corrida.
Aunque no ha salido bien parado de ninguna de las dos faenas
a sendos toros de Adolfo Martín, el enfado del público
con el torero se acrecentó en el cuarto, toro con
el que salió infiltrado tras el arreón que
le propinó el que abrió plaza. “Tengo
una rotura importante del gemelo interno y estoy jodido
pero eso no tiene nada que ver con el resultado artístico.
El público es soberano, tiene derecho a mandar y
me parece muy bien que opine, es su obligación, pero
si esto es lo que le gusta ¡que Dios le regale trescientos
al año de estos!”, reitera.
Ahondando en el toro de la
polémica, Esplá insiste en que “era
un toro complicadísimo del que he escapado tres veces
de puto churro; hay un límite de sensatez y de sentido
común para todo”, dice. El diestro, que
lucía un llamativo vestido naranja con bordados azul
añil, explicaba que su estilo no se acomoda a un
“toreo de alardes”, sino más
bien a un “toreo técnico”, por
lo que “cuando esa técnica se ve desbordada
por los problemas de un toro, evidentemente, hago lo que
creo que debo hacer, que es matarlo”.
Fernando Robleño: “La
gente se ha confundido”
“¿La corrida?
¡extraordinaria!…¡y los tres toreros hemos
estado hechos unos chuflas!" comentaba irónicamente
Robleño. Su desencanto por el juego de los astados
de Adolfo Martín era absoluto, pero aún más
la reacción de los aficionados: “parece
ser que la corrida ha sido buena, aunque luego vienen otro
tipo de corridas con otro tipo de toreros y no pasa esto.
No hay quien lo entienda”.
“Madroñito”,
su primer toro, protagonizó un emocionante tercio
de varas que, según el de San Fernando de Henares,
confundió a los aficionados poniéndoles a
su favor. “Tenía intención de cambiarlo
después de entrar dos veces la caballo pero el presidente
no ha querido y luego ¡fíjate lo que tenía
el toro en la barriga!” –explica- “la
gente se ha confundido totalmente, yo sabía que se
iba a arrancar y lo dejé de largo para que lo viesen
aunque en la muleta ha sido muy difícil”.
“Es lo que tiene
Madrid, -continúa- que dejas ver los toros
para el bien de la fiesta y luego va en tu contra porque
la gente se piensa que son buenos cuando no es así.
Hay toros que luego embisten y hay otros, como ese, que
luego son muy complicados”.
B. F. Pellicer
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