
Andanada del siete
A la andanada no
le entusiasmaba mucho el cartel. No, al menos,
por el previsible y decepcionante juego de los antiguos
“pabloromeros”, y tampoco por la terna actuante,
a excepción de “El Califa”. A punto de
concluir éste una meritoria faena al tercero, los
andanadistas no estaban por la labor de que se
les enfriara la cena y tampoco de mojarse camino a casa
con lo que ingenian una solución que reclaman de
inmediato, antes de que Manolo Sánchez cogiera los
trastos: “oiga usted (dicen mirando al presidente)
¿y por qué no cambiamos el orden de lidia?”.
El segundo toro
de Partido de Resina, de bella estampa cárdena,
tenía una peculiar característica física
que lo diferenciaba del resto: era “virulo”.
¿Cómo virulo? Se preguntarán. Pues
eso, virulo…Ya, ya, pero entonces, ¿es virulo
porque tiene un bulto?. ¡Noooo! a ese bulto se le
llama “bulto” o, como mucho, hernia. Virulo
es otra cosa. Y ¿qué cosa? ….puesss
(…duda…) "¡Viruloeselquetienelosgüevospegadosalc…!"
¡Que todo hay que decirlo, hombre!
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