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Martes, 30 de mayo de 2005
Novillada con picadores
19ª de la Feria de San Isidro |
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Seis
novillos
de El Ventorrillo |
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| 1º |
Nº
6, Capuchino, castaño, 6/01, 480
Sufrió
una enorme herida en el caballo que puede que
lo lastimara. Noble, pero flojo. |
| 2º |
Nº
41, Bravo, jabonero, 9/01, 455
Pastueño
con la fuerza justita. |
| 3º |
Nº
57, Adoptivo, colorado chorreado, 9/01, 495
Manso,
mal lidiado, sacó algo de genio en el último
tercio. Aplausos. |
| 4º |
Nº
28, Callejero, negro mulato, 11/01, 475
Noble,
encastado. |
| 5º |
Nº
78, Gazpachero, colorado, 10/01, 486
Encastado
y un punto violento. Aplausos. |
| 6º |
Nº
46, Corcito, jabonero, 9/01, 488
Noble
y pronto aunque algunas veces buscaba con rapidez
lo que quedaba atrás. Aplausos. |
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Estocada
Silencio
Estocada
Silencio |
| Picadores |
Santiago
Chacón, Francisco Martín
"Hijo" |
| Banderilleros |
Fernando
González, Agustín
Marín y Manuel Jesús
López |
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Estocada
Oreja
Estocada
caída y estocada
Silencio |
| Picadores |
Romualdo
Almodovar y Luis Antonio Vallejo
"Pimpi" |
| Banderilleros |
Alberto
Martínez, Víctor
Hugo, Fernando Pérez |
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Estocada
Saludos
Cuatro
pinchazos y descabello
Saludos |
| Picadores |
Joaquín
Pérez "El Chispa"
y Fco. María |
| Banderilleros |
Fernando
Casanova, Rafael García
y Juan Pedro Alcantud |
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Álvaro Justo corta una oreja
Álvaro Justo |
Álvaro Justo
corta una oreja a una novillada más noble que brava
de El Ventorrillo, Sergio Serrano pierde algún trofeo
por la espada y Ambel Posada se queda lejos del triunfo.
Álvaro Justo paseó
por el redondel una oreja que el alguacil tuvo que traerle
del desolladero, ese lugar de la plaza en el que el toro
ya no es toro. La culpa no fue de nadie, pero el presidente
sacó el pañuelo, hostigado por el griterío,
cuando el novillo jabonero ya había sido enganchado
al tiro de mulillas. Éstas, animales de costumbres,
en cuanto sintieron el peso muerto apretaron a correr hacia
el patio y allí no hubo mulillero o alguacil capaz
de detenerlas. Por eso hubo que traerle a Álvaro
Justo la oreja del desolladero.
Un momento de la
cogida de Serrano |
Álvaro Justo se ganó
el premio por una faena por naturales que no siempre fueron
buenos, no siempre salieron hondos, pero dejaron ver que
en la mano izquierda de Justo hay posibilidades de futuro,
algo importante hablando de un novillero. Por el pitón
derecho el jabonero de El Ventorrillo no se tragó
ni un pase, así que la oreja hubo de asegurarla el
madrileño tirándose muy recto y enterrando
el estoque en lo alto del morrillo. Se le apreció
en la suerte suprema gran mejoría sobre su comparecencia
anterior.
Se jugó la Puerta
Grande con el quinto, un ejemplar violento, de esos que
si se dominan son el origen de un torero importante. Álvaro
Justo padeció las incomodidades del viento y la aspereza
del enemigo, con lo que no pudo acoplarse mucho y terminó
un tanto afligido.
El valor es la cualidad más
importante de Sergio Serrano por lo que se pudo ver en su
primera tarde en Las Ventas. No se sabe si su valor es sereno
o sólo inconsciente, porque lo cierto es que anduvo
toda la tarde a merced de lo que sus novillos quisieran
hacer con él. No le asusta que los pitones le pasen
rozando y no se inmuta si sale despedido un par de metros
por los aires. Ese valor es la base sobre la que construir
un matador. Del desarrollo del resto de sus cualidades depende
que llegue a serlo.
Ambel Posada |
El albaceteño tuvo
enfrente dos novillos que, sin ser barrabases,
necesitaban la firmeza de una muleta experta. Serrano estuvo
varias veces al borde de la cogida y ésta llegó
mediada la faena a su primero. Subió altísimo
por los aires, se pegó una tremenda costalada, pero
sólo se le rompió el vestido, aparte de los
moratones que llevara. Se le pidió la oreja, que
el presidente no concedió y en el sexto perdió
sus opciones después de pinchar cuatro veces arriba.
Salió de la plaza con los ojos anegados, consciente
de lo peligroso que es rozar el cielo de Madrid y dejarlo
escapar.
Ambel Posada pasó
la tarde a ras de suelo y armado de tremendas precauciones
a la hora de ejecutar cada suerte. Sus enemigos y él
nunca transitaron por espacios cercanos, de manera que conceptos
como emoción, hondura o ajuste no pudieron aplicarse
a sus trasteos.
Juan Pelegrín
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| Picadores |
Santiago
Chacón puso dos buenas varas al cuarto, el mejor
novillo en el caballo. |
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| Banderilleros |
Alberto Martínez
bregó con temple con el segundo, al que Víctor
Hugo puso bien los palos. Fernando casanova saludó
montera en mano después de parear al sexto. Fernando
Pérez, tercero de la cuadrilla de Álvaro
Justo destacó por sus buenos tercios de banderillas
y por su perfecta colocación, que le permitió
hacer un quite sensacional a un compañero en
apuros. |
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