De
la mano de César Palacios
El cuarto toro, buen toro, derribó dos veces y se
arrancó desde lejos. En la muleta entregó
con nobleza las fuerzas que le quedaron después de
una intensa pelea con los caballos.
Luis Vilches mató de una gran estocada al primero.
No cabía otra cosa por la poca fuerza del enemigo.
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