
Andanada del siete
Hace un par de días
les contaba las apuestas que unos chicos de la andanada
hacían de cada corrida. Una botella de manzanilla
era el premio, ¿recuerdan?. Pues bien, atendiendo
al derecho de réplica, “los quinielistas”
exigen en esta misma sección una rectificación
pública. Y es que no es el alcohol en sí mismo
lo que les mueve a hacer sus apuestas, sino la búsqueda
de otros incentivos a cada tarde de toros. Dicho esto, como
prueba de buena voluntad y para demostrar al mundo que no
se dan a la bebida por culpa de los toros, han decidido
sustituir la botella de manzanilla por una quesada montañesa.
No era ludopatía, tampoco alcoholismo… ¿será
glotonería?
El sobrero de Juan
José González no había salido
de la puerta de toriles y una avispada señora –a
quién Santa Lucía le conserve la vista por
muchos años- ya le veía cara de “listo”.
Cualquier parecido entre la Bruja Lola y esta buena mujer
habría sido pura coincidencia, sin embargo, aunque
el astado fue devuelto por inválido, lo poco que
estuvo en el ruedo sirvió para demostrar que la señora
acertaba en sus predicciones. Intuición femenina…
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