Viernes, 27 de mayo de 2005
Corrida de rejoneo
16ª de la Feria de San Isidro
 
 
 
Seis toros de Luis Terrón
Nº 43, Hambriento, negro, 12/99, 572
N oble, con fijeza y recorrido
Nº 21, Sevillanito, negro, 12/99, 545
M anso y descastado, muy distraído
Nº 1, Malencarado, negro, 12/99, 578
Manso de libro y sin fuerzas. Pitado en el arrastre
Nº 17, Bailarín, negro bragado, 1/01, 601
Noble y con fijeza. Ovación.
Nº 16, Imprudentito, negro, 12/99, 618
Manso a la defensiva
Nº 46, Capitonero, negro, 4/00, 589
N oble, manso pero con fijeza en el caballo

Pinchazo y rejón bajo
Silencio

Pinchazo hondo en el costillar y rejón caído
Silencio

Axiliadores Américo Nuno, Pablo Arellano y Joan Manuel Da Silva

Rejón desprendido de efecto fulminante
Oreja

Pinchazo, pinchazo hondo y tres descabellos
Silencio. Aviso.

Auxiliadores Francisco Céspedes, Enrique Céspedes y Antonio García

Rejón arriba
Oreja

Rejón desprendido
Oreja

Auxiliadores Antonio Peinado, José Rubén y Ricardo Rey

Puerta Grande para Sergio Galán


Sergio Galán

El rejoneador Sergio Galán consiguió salir a hombros de la plaza de Las Ventas al cortarle sendos trofeos a cada uno de sus toros. Una oreja se llevó el alicantino, Andy Cartagena, mientras Rui Fernandes se iba de vacío ante una mansa y desigual corrida de Luis Terrón.

Acabaron las corridas de rejones de la feria de San Isidro con un único caballero a hombros: Sergio Galán. Del diferente juego de los toros de Luis Terrón, a Galán le fue a tocar en primer lugar un manso de los que llaman “de libro”. Complicado lo tuvo el conquense con este astado, que buscó insistentemente una salida y que a punto estuvo de saltar al callejón. A Galán se le hizo cuesta arriba fijarlo en el caballo hasta el rejón de castigo pero a partir de ese momento, herido y desengañado de una posible huida, el de Terrón optó entonces por hacer caso omiso de la lidia, de “puritico” manso que era. El madrileño se esforzó para mantenerlo en los medios y todo lo que hizo fue gracias a su tesón. Faltó emoción en el tendido hasta el momento en que un rejón de muerte arriba y una espectacular bajada del caballo animaran al respetable a pedirle el trofeo.


Andy Cartagena

Pero su labor más contundente se produjo en el sexto, otro manso con ganas de escapar del ruedo que terminó desarrollando fijeza en el caballo, aunque le faltó casta para perseguirlo con codicia. Galán aprovechó las condiciones del animal -que se arrancaba raudo al cite- le dio sitio y destacó en banderillas de frente citando a larga distancia y reuniendo en el estribo. El clima en los tendidos rozaba el delirio cuando un rejón definitivo acabó con la vida del toro. Una oreja más en el esportón y Puerta Grande para el caballero.

Andy Cartagena ha abandonado las excentricidades de otros años para convertirse en un rejoneador más serio y templado. No obstante, en ocasiones reclama sin motivo la ovación del respetable y se deja enganchar con asiduidad las cabalgaduras. Sin ir más lejos, antes de que saliera al ruedo su primer astado, el alicantino ya estaba solicitando las palmas de la concurrencia. Más pendiente de los de a pie que del caballo, el segundo de la tarde solo tenía arrestos para correr un par de metros detrás del corcel cuando sentía en su carne el dolor del castigo. Por ello, la actuación de Cartagena no pudo brillar más que por las banderillas al violín o al quiebro, así como por un rejonazo fulminante que le valió la oreja. Con el quinto abusó de ejercicios de doma para agitar al tendido y de carreras espectaculares antes de ejecutar las suertes, carreras sin controlar las distancias. Mató mal y todo su esfuerzo por agradar se desvaneció junto a su sueño de salir por la Puerta Grande.


Rui Fernandes

El mejor lote le tocó a Rui Fernandes. Sus dos toros fueron nobles y no se cansaron de perseguir sin distracciones a las monturas. En el cuarto, en vista de que sus compañeros de cartel –a esas alturas- habían cortado un trofeo cada uno, el caballero portugués salió a por todas. Emocionante fue el rejón de castigo al quiebro que le plantó al de Terrón a portagayola y emocionantes también las arrancadas del murube, al que Fernandes no tenía ni que citar para que acudiera. Tanto que los espectadores inauguraron la moda de acompañar con palmas cada pase. Dejó las banderillas al quiebro en la grupa, mas perdió toda posibilidad de cortar oreja por culpa de un feo rejón en el costillar. Por el contrario, si una cualidad tuvo en el primero fue la de apuntar siempre en su sitio.

B. F. Pellicer



Las Ventas.com esta editado por:
Grupo 3J
Plaza Ciudad de Viena, 6, 3ª planta
28040 Madrid
España

http://www.grupo3j.com



Plaza de Toros de Las Ventas
c/ Alcalá, 237
28028 Madrid
España
Tf: 91 356 22 00