
CÉSAR RINCÓN: “Me
hubiera encantado salir por el otro lado”
César
Rincón lleva camino de convertirse en el triunfador
de esta feria de San Isidro con las tres orejas que guarda
en el esportón pero, sobre todo, con la seguridad
de ser el triunfador moral de un ciclo por el que ha pasado
dejando patente su deseo de “no dejarse ganar
la pelea por nadie”.
La presencia de S.M.
El Rey en la barrera del uno ha marcado una tarde
de brindis hacia la Casa Real que culminó a última
hora con la pequeña recepción que el Monarca
ofreció a los diestros y sus cuadrillas finalizado
el festejo. Camino de la recepción real y en medio
de todo tipo de obstáculos, César
Rincón atiende amablemente a la prensa mientras
camina por el callejón hacia el Aula Cultural de
Las Ventas. “Es una delicia ver todas esas banderas
de Colombia en los tendidos. Madrid reúne a todo
el mundo y se nota que había gran cantidad de colombianos
que sentían que Madrid también era de ellos”,
destaca con cariño el torero colombiano. Dos países
unidos por una misma figura: la de un torero querido y admirado
por la afición, en este caso venteña, que
le ha visto abrir la Puerta Grande hasta en seis ocasiones,
la última, el pasado día dieciocho de mayo:
“Cuando fui a entrar a matar el toro perdió
la mano por eso la espada cayó un poco, si no, me
hubiera encantado salir por el otro lado”, haciendo
una clara alusión a la Puerta Grande, seguro de que
con la estocada arriba su faena habría sido premiada
con las dos orejas.
Lo importante es plantear bien la faena
En ese cuarto toro, Rincón
cortó el único trofeo de la tarde gracias
a “una faena muy bonita”. Y explica:
“no lo he dejado ni un solo segundo, había
que sacarle lo bonito que llevaba dentro. Se quería
rajar pero tenía su casta y en esos casos lo importante
es plantear bien la faena, no atosigarlo, llevarlo con sus
tiempos. Eso ha sido lo más importante, por eso el
toro rompió”.
Dado el gran triunfo obtenido
en la comparecencia anterior con un toro de Alcurrucén,
lo extraño era que para esta corrida de la Prensa,
en la que cada matador elige los astados que quiere estoquear,
no haya escogido otro del hierro propiedad de sus apoderados.
A este respecto, Rincón explica que “ya
estaban vistos los toros y ya no se podían cambiar
los esquemas”.
Por su parte, Matías
Tejela vio su lote ”muy difícil”
para el triunfo, “sobre todo el segundo toro.
El primero ha podido engañar a alguien, pero a mí
no. Yo creo que tenía buen inicio, pero el final
era francamente malo”, afirmaba el diestro madrileño
al abandonar la plaza.
La decepción se reflejaba
en la cara del confirmante, Miguel Angel Perera.
“Ha sido imposible, me voy contento con mi actuación
pero parece que la gente no y he dado la cara de verdad”.
Para el de Badajoz la duda estriba en “qué
es lo que quiere el público con éste tipo
de toros”.
B. F. Pellicer
|