Miércoles, 25 de mayo de 2005
Corrida de toros
15ª de la Feria de San Isidro
 
 
 
Seis toros de Atanasio Fernández
Nº 23, 56, Clavijero, negro, 585, 2/01
Muy noble, embistió humillado, pero con el defecto de tener un viaje muy cortito.
Nº 57, Pitito, colorado, 573, 6/00
Manso y noble.
Nº 53, Cantinillo, negro, 587, 5/01
Tardo, aunque manejable una vez que arranca. Descastadito.
Nº Gañamalo, negro, 550, 9/00
Muy dulce para la muleta.
Nº 85, Cantador, negro, 614, 5/01
Gazapón, reservón y con guasa.
Nº 17, Cordobón, negro bragado meano, 587, 9/00
Salió suelto de los caballos indicando su mansedumbre. Se rajó.

Pinchazo, media tendido y tres descabellos
Silencio. Aviso

Cinco pinchazos, media trasera
Bronca. Aviso

Picadores Ignacio Rodríguez y Juan Ruiz
Banderilleros Joselito Rus, Víctor Hugo y Pedro Muriel.

Pinchazo y estocada
Oreja

Estocada trasera
Vuelta

Picadores José Doblado y Josele.
Banderilleros Manuel Peña, David Servonnat y Pablo Delgado.

Estocada corta
Silencio

Media baja
Silencio

Picadores Luis Carlos Pedroza "Luizin" y Luis Antonio Vallejo "Pimpi"
Banderilleros Pablo Saugar "Pirri", Rafael Perea "Boni" y José A. Maqueda.

Sebastián Castilla corta su segunda oreja de la feria


Sebastián Castella

Sebastian Castella vuelve a cortar una oreja y a quedarse cerca de la segunda después de una actuación de mucho mérito. En la corrida de Atanasio Fernández predominó la escasez de casta aunque algunos toros se dejaran hacer en el último tercio. Luis Bolivar confirmó su alternativa.

Cuando un torero tiene ganas y ve las cosas claras es un peligro, sobre todo para sus compañeros. Con toros similares o peores, Sebastián Castella ha cuajado otra tarde muy interesante y ha elevado más su crédito. Tenía dos compromisos en la feria y los ha solventado con muy buena nota. Las Ventas se ha encontrado con un torero que tiene muchas cualidades que con el paso del tiempo y la madurez quién sabe hasta donde lo pueden llevar.


Dávila Miura

A la muerte del quinto, cuando ya tenía una oreja en la mano, asomaron los pañuelos, se chilló mucho y, al no conceder el presidente la oreja, se le abroncó. Siguió a la bronca una leve polémica sobre la conveniencia o no de otorgar la Puerta Grande al joven francés. Por encima de ese importante detalle, queda la sensación de un torero que ha evolucionado y que lo hace todo de verdad. Posee una sorprendente capacidad para templar en la distancia corta que le ha llevado, por ejemplo, a sacar pases imposibles de un toro muy complicado de Atanasio Fernández: el quinto, al que armado de valor y constancia, arrastrando la muleta por la arena, ha convencido para seguirla ignorando sus gañafones, parones y amenazas.

A su primero empezó haciéndole el toreo de siempre. En el tendido alguien dijo que este chico era el único que se había enterado de lo de César Rincón. No se descarta. Dejó espacio entre su toro y él, citó con la muleta adelantadita y aguantó sin rectificar los cuatro o cinco muletazos de cada tanda. Castella respondió siempre a las necesidades de cada momento de la faena, y cuando hubo que apretarse, lo hizo con serenidad y consciente del terreno que pisaba. Templó una barbaridad los viajes reticentes de su enemigo y a pesar de matar a la segunda se llevó una oreja.


Luis Bolivar

A su lado, Dávila Miura pareció una sombra de torero. Embarullado y confundiendo los tiempos, quien fuera torero poderoso, ha pasado dos malos ratos con toros que no hace tanto no le habrían ocasionado el menor problema. Manejó siempre los engaños de abajo arriba, contraviniendo las reglas del toreo y lo que sus ayudantes y apoderado se esforzaban por transmitirle desde el callejón.

Luis Bolivar confirmó con un atanasio noble, que embestía muy humillado, pero que tenía un recorrido muy escaso. Bolivar dio muchos pases sin conseguir que aquello llegara a parecer una obra con un propósito concreto. El sexto, descastado, no dio muchas alegrías a Luis Bolivar, que veía como se le iba la tarde, la noche ya, sin lograr el propósito soñado en un día tan importante.

Sebastián Castella fue despedido con una cariñosa ovación que le augura un futuro venturoso en Las Ventas, una plaza exigente que se entrega con los toreros valientes y honrados que dan todo lo que tienen.

Juan Pelegrín

Picadores Ninguna acción destacable por parte de los montados, aparte del derribo sufrido por Ignacio Rodríguez.  
Banderilleros Joselito Rus expuso para dejar dos buenos pares que fueron recompensados con una ovación. Pedro Muriel y Pablo Delgado, terceros, lo hicieron más que bien con las banderillas. "El Boni" bregó correctamente con un toro complicado.


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