
Andanada del siete

En la andanada se
canta más y mejor |
Dávila Miura
se enfrenta a su primer toro. La colocación del diestro
sevillano no es muy ortodoxa que digamos y las primeras
protestas al respecto se hacen oír en los tendidos…y
en la andanada, que no iba a ser menos. Un ocurrente y poco
agraciado aficionado con respecto a su localidad –no
sean malpensados- le dice al compañero: “¡Fíjate
tú si está despegado que, entre el toro y
él, tengo la columna y aún alcanzo a ver el
muletazo!”.
Pensaba que era cosa
del primer día pero la feria avanza y compruebo
que el ánimo no decae. Hablo del “conductor”
de uno de los ascensores de la plaza, dispuesto a que la
monotonía del trabajo no acabe con su sentido del
humor. Los ancianos que tienen el gusto de acompañarlo
a diario (primero pa´rriba y luego pa´bajo)
tararean a coro canciones de la infancia propuestas por
el divertido empleado. El otro día, sin ir más
lejos, hasta yo me vi cantando: “el señor
conductor no se rí-e, no se rí-e, no se rí-e…”.
Es lo que tiene la andanada. Seguro que los de tendido bajo
ni se acuerdan de la letra.
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