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Cinco
novillos de Yerbabuena, uno más
devuelto y un sobrero de El Cahoso |
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| 1º |
Nº
29, Equivocado, negro, 11/01, 524
Manso
en el caballo, noble, pero sin codicia. |
| 2º |
Nº
31, Informal, negro mulato, 9/01, 467
Pastueño
y con la fuerza muy justa. |
| 3º |
Sobrero
de El Cahoso
Nº 15, Sorpreso, castaño, 483, 11/01
Salió
suelto de los puyazos. Se paró pronto,
justito de casta. |
| 4º |
Nº
68, Tazón, negro zaíno, 10/01, 475
Descastado,
pasó veinte veces por la muleta con dulzura. |
| 5º |
Nº
51, Jardín, negro zaíno, 12/01,
534
Bravo.
Buena pelea en varas y entregado en el último
tercio, codicioso, repetidor y noble. Ovación. |
| 6º |
Nº
43, Indeciso, negro mulato, 10/01, 469
Noble
y dócil, pasó discretamente por
el primer tercio. |
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Cuatro
pinchazos, metisaca, pinchazo
y estocada
Silencio.
Aviso.
Estocada
Palmas |
| Picadores |
Tulio
Salguero y Fco. Javier Bejarano |
| Banderilleros |
Álvaro
Montes, Ismael Jiménez
y Jesús Carvajal. |
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Estocada
Saludos.
Aviso
Estocada
y descabello
Oreja.
Aviso. |
| Picadores |
Israel
de Pedro y José Luis
Muñoz |
| Banderilleros |
Félix
Jesús Rodríguez,
Pedro Calvo y José
A. Maqueda |
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Tres
pinchazos, estocada.
Silencio.
Aviso.
Dos
pinchazos y estocada
Silencio |
| Picadores |
Jorge
González y Manuel Mazo |
| Banderilleros |
Niño
de Belén, Juan Parra
Palomo de Albacete" y
Domingo Navarro |
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David Mora mató y toreó
a la verónica
David Mora |
David Mora corta
una oreja a la novillada de Yerbabuena, que salió
manejable para los toreros con un novillo magnífico,
el quinto, ovacionado en el arrastre. Israel Lancho y Andrés
González, que se presentaban, no lograron trofeo
alguno.
David Mora
toreó a la verónica y mató a sus dos
novillos por arriba, sin apartarse un milímetro del
camino recto. Parecen dos cosas sencillas, pero vista ya
la mitad de la feria, no deben de serlo tanto. Lo de la
verónica, sin ir más lejos, igual es la primera
vez que lo vemos.
David Mora presentó
el capote y cuando se arrancó el novillo –lo
mismo da segundo que quinto- adelantó la pierna contraria.
Sí, adelantó la pierna contraria; cargó
la suerte, eso tan pasado de moda en el toreo de capote.
Luego jugó bien los brazos y embarcó al novillo
con buen aire, pero sólo lo de cargar la suerte,
un gesto necesario que se está volviendo una reliquia
arqueológica, merece un gran aplauso. Se lo llevó,
claro.
Israel Lancho |
Además, mató
a los dos novillos con dos estocadas electricas, fulminantes,
que sorprendieron a los animales indefensos. Se tiró
las dos veces de verdad, con fe, el brazo por delante y
la muleta fuerte abajo. Cobró dos espadazos fulminantes.
Uno de ellos le dio la oreja que cortó al quinto
y el otro le anduvo cerca con la del buen segundo.
Con la muleta no consiguió
una actuación tan redonda. Con el bravo quinto se
dejó ganar la pelea por la costumbre de llevar la
franela a media altura cuando el novillo pedía -y
admitía- mano baja. Empezó luciéndose
en la primera tanda, pero enseguida se quedó al hilo
y dejó de enseñar la muleta plana. La gran
estocada y la abundancia de partidarios distribuidos por
toda la plaza le otorgaron una oreja que se pidió
más a la muerte de su primero.
Con éste, pastueño
y dulce, anduvo un tanto insulso, sin hondura ni la personalidad
que demostró con el percal. Hizo una faena larga
en la que dejó algunos detalles de calidad y mató,
como ya se ha subrayado, con gran verdad.
Andrés González |
Israel Lancho es
un torero alto, altísimo, verticalemente infinito.
Tanta altura le da una superioridad enorme sobre los novillos
que aprovechó para matar magníficamente al
cuarto. Hasta entonces, aparte de la voluntad expresada,
por ejemplo, en quites y galleos, casi nada. Lancho no se
hizo con un novillo noblón y poco codicioso, ni con
otro, el cuarto, que tuvo una docena de arrancadas facilonas
antes de rajarse aburrido y tomar el camino de las tablas.
Sufrió un enganchón absurdo por quedarse en
una situación inverosimil en la misma cara del utrero
al terminar un medio pase.
A Andrés González
se le paró el primero de sus enemigos, respiró
hondo y se dispuso a poner en práctica la herencia
de su tío Dámaso. Parecía
que lo estábamos viendo, cruzándose encogido,
haciéndo el péndulo, arrimando los muslos
a los pitones sin miedo; sólo le faltaba el corbatín
desastrado. Segundas partes nunca fueron buenas, y la magia
que tenía su tío en la muleta para arrancar
veinte viajes del mulo más manso, no la ha heredado
el sobrino, que debería apostar por otro tipo de
toreo. El sexto, noble y obediente, habría permitido
cualquier cosa, pero Andrés González no anduvo
muy lúcido. Otro trasteo de larga duración
que hizo, junto con los demás, que el festejo terminara
casi a las nueve y media, cuando la noche ya caía
sobre el ruedo de Las Ventas.
Juan Pelegrín
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| Picadores |
Nada especial
en el trabajo de los motados. |
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| Banderilleros |
Sensacional
Félix Jesús Rodríguez con el capote
y las banderillas. Se desmonteró después
de banderillear al quinto. Bien "El Niño
de Belén" y "Palomo de Albacete"
y los terceros Domingo Navarro (habitual aquí)
y José Antonio Maqueda. |
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