Lunes, 23 de mayo de 2005
Corrida de toros
13ª de la Feria de San Isidro
 
 
 
Cuatro toros de La Ventana del Puerto y dos de El Puerto de San Lorenzo
Nº 81, Lironplero, negro meano, 566, 12/00
Noble, aunque bastante flojo.
Nº 120, Coreanito, negro bragado, 487, 11/00
Manso y descastado.
Nº 17, Cuplé, negro salpicado, 514, 2/01
Manso.
Nº 83, Bilador, negro bragado, 580, 10/00
Descastado.
Nº 88, Burgalés, negro, 552, 8/00
Flojo. Se desenvolvió con cierta nobleza en el principio de la faena.
Nº 159. Yegüero, negro, 550, 4/01
Descastado.

Estocada y tres descabellos
Silencio. Aviso.

Pinchazo, media baja, pinchazo y estocada
Silencio

Picadores Victoriano García "El Legionario" y Luis Miguel González "Beni Hijo"
Banderilleros "El Boni", Fernando García y Manolo Fuentes.

Dos pinchazos y media
Silencio

Pinchazo hondo y cuatro descabellos
Silencio. Aviso.

Picadores Antonio Saavedra y Manuel Quinta
Banderilleros Mariano de la Viña, Antonio Tejero y José María Tejero.

Pinchazo y estocada trasera
Palmas

Estocada
Silencio

Picadores Salvador Núñez y Diego Ortiz.
Banderilleros José Antonio Carretero, Alejandro Escobar y Emilio Fernández Hijo

El duelo terminó en aburridas tablas


Zotoluco con el primero

Una de las corridas de mayor expectación de la feria defrauda por el pobre juego de los toros de La Ventana del Puerto y El Puerto de San Lorenzo. Ninguno de los tres matadores pudo levantar la tarde.

La corrida tenía el aspecto de un duelo entre Ponce y “El Juli”, los dos mandamases del escalafón en los últimos años, que en Madrid no se habían visto las caras desde la confirmación de alternativa del más joven, en el ya lejano y redondo año 2000. La pugna por el trono del toreo se quedó en unas tablas que ni siquiera tuvieron la emoción del resultado. A decir verdad, en ningún momento hubo partido y ni los astros ni el tercero, Zotoluco, chutaron una sola vez entre los tres palos. El balón con el que jugaban, además, estaba pinchado.


Enrique Ponce

Vamos con el balón, es decir, los toros. Las reses de los dos hierros del señor Fraile se comportaron con poca bravura; ninguna, en realidad. Sólo el primero y un rato el cuarto embistieron en el último tercio y, por norma, ya en los capotes iban con las manos por delante, frenando y buscando las posibles salidas de un ruedo en el que no parecían muy cómodos. Bien por su añoranza de las dehesas en las que pastan, bien porque esa era su condición innata, los ejemplares que con todo mimo habría escogido el ganadero no sirvieron para el toreo; ni siquiera para el moderno.

Zotoluco puso su ración de voluntad en dos lidias que nunca trascendieron por la falta de enemigo capaz ya explicada y por la ausencia de argumento. El azteca no consiguió que pasara nada y la máxima figura del toreo del otro lado del charco se fue de la plaza sin hacer mucho ruido ni lograr el triunfo soñado.


"El Juli" en el único quite de la tarde

Enrique Ponce trató de abstraerse de la amargura de los tendidos y centrarse en su toreo. Su habitual facilidad, su cabeza clarividente, no pudo sobreponerse y esa cualidad que tanto alaban sus seguidores de “inventarse toros” que no existen no se dejó ver hoy por la plaza. Sólo los pasajes iniciales de su faena al quinto ilusionaron algo, pero enseguida llegaron los enganchones, la rectificación de los terrenos y, finalmente, la nada de un toro que no quería emplearse y un torero al que el sorbito de Madrid de cada año se le atraganta.

“El Juli” ya ha dejado atrás la adolescencia y con ella se le ha ido la ilusión, o al menos la capacidad de transmitirla. Cierto es que fue suyo el único quite de la tarde, pero no lo es menos que su actuación no pasó de ser una más, ni siquiera por encima de los toros descafeinados que le tocaron. Con aspecto cansado, con cara de aburrimiento, “El Juli” mató la corrida sin despeinarse y sin una chispa de brillo en los ojos que indicara, aunque fuera levemente, que este agotamiento es pasajero.

Se cumplió el lastimoso refrán de las tardes de expectación, con el agravante de que en otros tiempos estas figuras habrían tirado de su casta para elevarse sobre la pobre corrida. Ni Ponce ni “El Juli” lo lograron y eso es preocupante.

Juan Pelegrín

Picadores Nada reseñable en el trabajo de los toreros a caballo.  
Banderilleros José Antonio Carretero puso dos buenos pares al sexto. También Mariano de la Viña, "El Boni" y Antonio tejero lo hicieron bien. Fueron lo mejor de una tarde aciaga.


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