Domingo, 22 de mayo de 2005
Corrida de toros
12ª de la Feria de San Isidro
 
 
 
Cuatro toros de Charro de Llen y dos de José Ignacio Charro
Nº 33, Tanguisto, negro mulato, 2/01, 595
Muy flojo.
Nº 45, Gironcillo, negro, 12/00, 628
Derribó y se quedó encelado en el caballo. Noble y repetidor cuando rompió a embestir.
Nº 2, Curioso, negro mulato, 8/00, 625
Manso, rebrincado y con poco recorrido.
Nº 8, Cardilisto, negro, 11/00, 611
Muy flojo.
Nº 5, 39, Malaganto, colorado, 2/01, 565
Encastadísimo. hizo buena pelea en el caballo, al que empujó de firme. Codicioso e incansable. Ovación.
Nº 23, Gironcillo, negro salpicado, 8/00, 620
Manso, siempre con la cara alta y distraido cuando no se quedaba corto y buscaba sin mucha fiereza al torero.

Estocada
Silencio

Media, pinchazo y estocada
Silencio

Picadores Antonio Hernández y Victoriano García "El Legionario"
Banderilleros Manuel Molina, "El niño de Belén" y Javier Gómez

Estocada
Oreja

Estocada y dos descabellos
Vuelta

Picadores José Doblado y Josele.
Banderilleros Manuel Peña, David Servonnat y Pablo Delgado.

Estocada
Silencio

Estocada
Silencio

Picadores Manolo Molina y Plácido Sandoval "Tito"
Banderilleros Fernando Téllez, César Pérez e Ismael González.
Parte Médico
Herida incisa en región dorsal, mano derecha. Puntazo corrido en región glutea izquierda. Pendiente de estudio radiológico. No le impide continuar la lidia.

Oreja para Sebastián Castella


Un momento de una cogida de Castella

Sebastián Castella corta una oreja y está a punto de cortar una segunda en una tarde en la que el viento ha molestado muchísimo a los toreros. La corrida de Charro de Llen ha dado un juego muy variado. Destacó el quinto toro, encastado. Juan Diego y Serafín Marín tuvieron peores lotes que Castella.

La plaza se metió en un interesante debate a la muerte del quinto toro, el mejor del encierro. Sebastián Castella acabó con su vida después de una faena de entrega absoluta, en la que el valor del torero y la casta del toro se midieron de igual a igual sin trampas. El debate venía a cuento de si la faena del francés debía o no ser premiada con una oreja, que habría sido la segunda y por tanto la Puerta Grande. La innegable valentía, la firmeza y algunas buenas tandas con la diestra al inicio del trasteo jugaban a favor de Castella, así como las enormes volteretas que sufrió de las que salió milagrosamente indemne. En contra, los partidarios de no dar la oreja argüian que el toro había ganado la pelea claramente al final de la lidia. Quienes la hubieran dado contratacaban recordando lo molesto del viento y la multiplicación de las dificultades para torear. Tuvo que mediar, pues es su labor, el presidente del festejo, que decidió no conceder la oreja de la polémica, apoyado en la minoritaria petición, que es en lo único que debe fijarse un presidente para sacar o no el primer pañuelo blanco. Influiría en su ánimo y en el de quienes apaludieron su decisión que esa oreja abría la Puerta Grande. De no tener el francés ya una en su esportón, es más que probable que todo el mundo se habría puesto de acuerdo.


Buena estocada de Juan Diego al primero

Y es que Sebastián Castella destacó por su seguridad y temple en su actuación. La oreja que cortó a su primero se basó en su entrega y en la tozudez para ponerse en el sitio bueno, en el que consiguió sacarle al toro un recorrido que parecía no tener. Castella sorprendió con derechazos largos, de mano baja y mandones con los que fue convenciendo al enemigo para que repitiera en sus acometidas cada vez con mejor son. Castella volvió a ser cogido, pasó mucho tiempo en los pitones, pero volvió a la cara sereno y consciente para terminar un buen trabajo. Lo hizo con un estocada un poco desprendida que le puso en la mano la primera oreja. Lo que pasó con su segundo, ya lo hemos contado.

Juan Diego no tuvo oportunidad de demostrar nada al toparse con dos animales imposibles por su debilidad. Los toros querían embestir, pero se quedaban a mitad de camino porque la fortaleza no les llegaba para completar los viajes. El torero salmantino porfió inutilmente con los dos sin tener nunca la opción de obtener un buen resultado.


Serafín Marín

Serafín Marín se enfrentó a un lote complicado, no por la casta, como el quinto, sino por su falta de ella. Ambos tuvieron un comportamiento similar: se quedaban a mitad del muletazo y buscaban al catalán si la franela iba por abajo. Sólo si toreaba a media altura conseguía evitar los gañafones, pero entonces los dos toros se iban distraidos, dejando plantado al diestro. Marín lo intentó sin éxito de todas las maneras.

Al final esa duda: oreja sí, oreja no. Por encima quedó la imagen de un torero, de cuerpo fragil y juvenil, que sale cada tarde a jugarse la vida y que, como ha demostrado hoy, también torea. Tiene la idea de llevar la muleta siempre abajo, la presenta plana y se pone en el sitio. Sin viento habríamos visto otra pelea. Sin viento, quizas hablaríamos de un triunfo grande.

Juan Pelegrín

Picadores Josele se agarró en el sitio en los dos puyazos que le puso al buen quinto. Le aplaudieron por ello.  
Banderilleros Fernando Téllez. Manuel Peña, César Pérez y Pablo Delgado destacaron con los palos. La brega fue muy difícil a causa del fuerte viento que molestó durante toda la corrida.


Las Ventas.com esta editado por:
Grupo 3J
Plaza Ciudad de Viena, 6, 3ª planta
28040 Madrid
España

http://www.grupo3j.com



Plaza de Toros de Las Ventas
c/ Alcalá, 237
28028 Madrid
España
Tf: 91 356 22 00