
Pablo Hermoso: “Tenemos que
echarle una mano a la Fiesta”
Hoy
nadie, o casi nadie, ha preguntado por Cagancho. La sombra
del caballo torero de Pablo Hermoso de Mendoza ha dejado
de ser el centro de atención en beneficio de su amo.
Y es que la faena del navarro al quinto toro de la tarde
ya empieza a calificarse como una de las más redondas
del jinete. Sin ir más lejos, el propio rejoneador
asegura que “han sido los ocho minutos más
intensos de mi vida”.
¿Cómo
ha sido la faena?
La más redonda, la de más emoción porque
frente a mí ha estado un toro de muchísimo
motor, de muchísima pujanza y todo lo que se le ha
hecho ha sido a caballo. Se le ha podido, se le ha sometido
y después se le ha toreado con mucho sabor y con
mucho gusto.
¿”Chenel”
ha sido decisivo?
Sí, totalmente. Hasta sacar a “Chenel”
a la plaza el toro no se había definido, me daba
la sensación de que iba a ser, inclusive, un toro
bruto y áspero. A partir de “Chenel”
veo como la primera embestida es bastante brusca; el caballo
le cuesta atemperarla y sin embargo le aguanta y le aguanta;
luego el toro se va rompiendo, se va descolgando. A partir
de ahí ya empieza a ir la faena bajo el mando del
caballo.
Se ve que ha disfrutado
toreando…
Muchísimo. Después de esa primera carrera
con “Chenel”, he visto que eso estaba en mis
manos. Estaba en mi cabeza y que tenía que hilvanar
una gran obra. He ido paso por paso dándole sus tiempos,
atacando al toro cuando había que atarlo y dejándolo
que viniera recibiendo cuando me parecía que el toro
podía venir con calidad. Han sido los ocho minutos
más intensos de mi vida.
En los primeros toros,
la tarde no acababa de romper…
Lo que ha pasado es que ha faltado emoción y esa
emoción en la Fiesta -que hace tanta falta- es la
que el toro pone.
Sacar un cartel con
el nombre del caballo que montará a continuación
es una iniciativa que antes nadie había hecho…
Sí, lo hacemos para que el público no esté
discutiendo si éste es tal o cual caballo, sino que
se identifique a cada animal nada más salir a la
plaza y que cada uno pueda saber cual es el caballo que
le gusta, que está bien.
¿Es una forma
más de compartir el triunfo con ellos?
Desde mis principios siempre he intentado que los caballos
tengan su sitio, que tengan su éxito y que la gente
pueda alabarlos y aplaudirlos.
Con el rejón
de muerte no acaba de rematar…
Llevo ya unas corridas en las que últimamente cambio
mucho de caballo y eso es malo. El caballo con el que más
me acoplaba en este tercio se llamaba “Fósforo”,
tuvo una enfermedad al regresar de México y ahora
estoy cambiando constantemente pero no termino de cogerle
el sitio. Por ejemplo, el último caballo (por “Garbanzo”)
que he sacado necesita que los toros le vengan porque al
hacer la suerte va un poco de frente y necesita que el toro
se arranque un poco, mientras que el astado se ha quedado
parado.
En una actuación
así ¿importan las orejas?
Las orejas siempre importan porque luego cuentan pero con
actuaciones como la de hoy son lo menos trascendente.
Le falta una última
tarde anunciada con el cartel de la feria pero fuera de
ella. ¿Pretende demostrar con ello que Pablo Hermoso
es capaz de llenar incluso fuera de San Isidro?
Me lo pidió la empresa y accedí porque hay
que echarle una manita a la Fiesta entre todos. Es un riesgo
que vamos a correr, sabemos que fuera de abono no es lo
mismo pero los toreros tenemos que jugárnosla y conseguir
llenar fuera de abono. Tenemos que echarle una mano a la
fiesta.
Álvaro
Montes: “Espero que me sirva
para repetir”
Una faena muy distinta
en cada toro.
Me voy muy satisfecho si no fuera por el toro tan manso
que me tocó en primer lugar. Si le hubiera pegado
un buen rejonazo creo que me hubiera merecido una oreja
sólo por la lidia, porque no se podía estar
con él, hasta el ganadero, Fermín Bohórquez
(padre) lo decía.
No obstante, se va
con una oreja…
Espero que me sirva para repetir el año que viene
y venir con más ganas y cortar otras dos como el
año pasado. Yo creo que la gente se ha dado cuenta
de cómo son mi estilo y mis formas de torear.
Fermín Bohórquez:
“Me ha costado remontar la faena”
En la segunda faena
¿qué ha pasado con el rejón de castigo?
Ha sido una pena porque me sentía muy fácil,
con la seguridad de no haberle dado una pasada. Se me vino
muy rápido y me hizo un extraño que me obligó
a dejar el rejón ahí. No ha sido queriendo.
Después he andado como he querido con el toro. Luego
me ha costado mucho remontar la faena y eso ya me ha puesto
difícil ligarlo.
B. F. Pellicer
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