
Andanada del siete
Incapaz
de recordar ni el toro ni el torero a quienes tocaba
turno, sólo puedo afirmar que en unos de los muchos
momentos soporíferos de la tarde un ingenioso caballero
(ni hidalgo ni escudero, abogado…creo) sentencia ocurrente:
“Pero como me va a gustar esto si el otro día
pruebo el solomillo, ayer filete y hoy…!!!un whopper!!!”
Soluciones para todo.
“En el noticiero de hoy han dicho que
los chinos se han inventado un aparato capaz de detectar
si una sandía está llena o vacía”,
cuenta la señora Antonia. Y si a
los toros se les compara con las sandías –o,
en su defecto, con los melones- por aquello de que no se
sabe cómo van a ser hasta que no salen al ruedo,
¿cómo es posible que no registren el chisme
éste para ver si les encuentran algo dentro?
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