Miércoles, 18 de mayo de 2005
Corrida de toros
8ª de la Feria de San Isidro
 
 
 

César Rincón: “No iba a dejarme ganar la pelea”

Hacía diez años que el diestro colombiano César Rincón no abría la Puerta Grande de las Ventas. Una década en la que la enfermedad lo ha mantenido prácticamente alejado de los ruedos pero no del recuerdo de los aficionados que han guardado el sitio al maestro con paciencia. “Gracias, gracias”, repetía constantemente entre la multitud que lo aclamaba en la Puerta Grande “!Gracias!”.

Luego, en el hotel, un murmullo de fondo se oye a través del teléfono. Rincón festeja su triunfo con los más allegados, pero entre el caos, aún tiene un hueco para conceder entrevistas. No es que esté contento, está feliz, pletórico. Con todo el orgullo que puede sentir un torero después de confirmar delante de dos toros que su “ausencia” es caso zanjado. “Esto es un sueño –cuenta. Reaparecí para escuchar esto. Este es uno de esos momentos en la vida con los que uno sueña y que, cuando se alcanza, te transporta a una felicidad de una magnitud difícil explicar”.

La corrida de sus apoderados, la de Alcurrucén, no estaba resultando todo lo encastada que era de esperar, pero el diestro nunca se vino abajo: “He estado toda la tarde queriendo mucho, muy entregado y eso es algo que la gente ha visto desde el principio”. Tan dispuesto que hasta en el primero de su lote se picó cuando "El Cid" le hizo un quite a su toro. Rincón no recuerda con exactitud las palabras que ambos cruzaron pero sí el mensaje “de competencia y admiración a la vez”, una competencia no exenta de generosidad por parte del maestro colombiano que reconoce “haber vivido la faena de El Cid al quinto con intensidad”.

Del toricantano, Eduardo Gallo, Rincón admira “su entrega”, pero todas estas buenas palabras no quitan para que el colombiano salga al ruedo a comerse el mundo como un novillero con todo un futuro por resolver. “Después de 10 años es mi sexta puerta grande en Madrid, he cobrado mucho durante este tiempo y ahora era el momento. No iba a dejarme ganar la pelea”.

Aunque han sido totalmente distintas, de las dos faenas César Rincón se quedaría con la segunda, “en esa faena la lástima ha sido no haber matado al toro recibiendo, como era mi intención en un principio, era muy parado y quizá no era la forma idónea de hacerlo pero habría cortado las dos orejas seguro”, se lamenta.

Manuel Jesús “El Cid”: “¿Qué voy a hacer yo conmigo?”

Dos vueltas al ruedo entre sentimientos encontrados. Dos vueltas al ruedo fueron las que le obligaron a dar a “El Cid” los aficionados como reconocimiento a la faena que el diestro sevillano le hizo al quinto toro de la tarde. Hasta el propio torero habrá perdido la cuenta de la cantidad de veces que un triunfo sonoro se le ha ido de las manos por culpa de la espada. Cuando “El Cid” torea en Madrid la Puerta Grande se engrasa para abrirla de par en par, pero al final nunca consigue correr el cerrojo. ¿Qué vamos a hacer contigo? Le dirían los aficionados si lo tuvieran a mano. “¿Qué voy a hacer yo conmigo?”, responde él.

El acero es su asignatura pendiente. “El Cid” saca un diez contestando al examen pero pone faltas de ortografía y ya se sabe que errar en la escritura es como no matar en el ruedo. “Tenía las dos orejas cortadas con muchísima fuerza pero me voy con la satisfacción de haber cuajado al toro muy bien y del cariño de la gente, que me ha obligado a dar dos vueltas la ruedo”.

El sevillano se ha enfrentado a “dos toros muy diferentes, el primero muy difícil y el segundo con calidad y nobleza”. A este último dice “haberlo aprovechado muy bien”. “El Cid” es diestro curtido en batallas, acostumbrado a toros que pueden tener miles de defectos, pero que por norma general carecen de todo menos de movilidad, y es que “El Cid” prefiere aguantar las embestidas de un toro que se mueva a luchar con otro que recula, como fue el caso del primero de su lote. Manuel Jesús ha aprobado con nota este examen aunque aspira a sacar matrícula. “Todavía me quedan dos comparecencias más y estoy seguro de que voy a abrir la Puerta Grande este año”. Habrá que esperar a la reválida.


Eduardo Gallo: “Tenía que salir a hombros con Rincón”

Tenía que salir a hombros con Rincón”. Esa era la idea que se le pasaba por la cabeza al salmantino cuando la apoteosis reinó en la plaza de las Ventas gracias a sus compañeros de cartel. El día de su confirmación de alternativa le deja “un sabor agridulce” que confía en borrar el próximo viernes.

En el toro de la ceremonia Eduardo Gallo sintió que el animal “no merecía la pena y que la gente no hacía demasiado caso”. Sin embargo, visto lo ocurrido entre los dos veteranos, Gallo ha salido “arreado en el sexto”, mas “el toro no ha querido continuar”.

B. F. Pellicer



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