
César Rincón: “No
iba a dejarme ganar la pelea”
Hacía diez años
que el diestro colombiano César Rincón
no abría la Puerta Grande de las Ventas. Una década
en la que la enfermedad lo ha mantenido prácticamente
alejado de los ruedos pero no del recuerdo de los aficionados
que han guardado el sitio al maestro con paciencia. “Gracias,
gracias”, repetía constantemente entre
la multitud que lo aclamaba en la Puerta Grande “!Gracias!”.
Luego, en el hotel, un murmullo
de fondo se oye a través del teléfono. Rincón
festeja su triunfo con los más allegados, pero entre
el caos, aún tiene un hueco para conceder entrevistas.
No es que esté contento, está feliz, pletórico.
Con todo el orgullo que puede sentir un torero después
de confirmar delante de dos toros que su “ausencia”
es caso zanjado. “Esto es un sueño –cuenta.
Reaparecí para escuchar esto. Este es uno de
esos momentos en la vida con los que uno sueña y
que, cuando se alcanza, te transporta a una felicidad de
una magnitud difícil explicar”.
La corrida de sus apoderados,
la de Alcurrucén, no estaba resultando
todo lo encastada que era de esperar, pero el diestro nunca
se vino abajo: “He estado toda la tarde queriendo
mucho, muy entregado y eso es algo que la gente ha visto
desde el principio”. Tan dispuesto que hasta
en el primero de su lote se picó cuando "El
Cid" le hizo un quite a su toro. Rincón
no recuerda con exactitud las palabras que ambos cruzaron
pero sí el mensaje “de competencia y admiración
a la vez”, una competencia no exenta de generosidad
por parte del maestro colombiano que reconoce “haber
vivido la faena de El Cid al quinto con intensidad”.
Del toricantano, Eduardo
Gallo, Rincón admira “su entrega”,
pero todas estas buenas palabras no quitan para que el colombiano
salga al ruedo a comerse el mundo como un novillero con
todo un futuro por resolver. “Después de
10 años es mi sexta puerta grande en Madrid, he cobrado
mucho durante este tiempo y ahora era el momento. No iba
a dejarme ganar la pelea”.
Aunque han sido totalmente
distintas, de las dos faenas César Rincón
se quedaría con la segunda, “en esa faena
la lástima ha sido no haber matado al toro recibiendo,
como era mi intención en un principio, era muy parado
y quizá no era la forma idónea de hacerlo
pero habría cortado las dos orejas seguro”,
se lamenta.
Manuel Jesús “El Cid”:
“¿Qué voy a hacer yo conmigo?”
Dos vueltas al ruedo entre
sentimientos encontrados. Dos vueltas al ruedo fueron las
que le obligaron a dar a “El Cid” los aficionados
como reconocimiento a la faena que el diestro sevillano
le hizo al quinto toro de la tarde. Hasta el propio torero
habrá perdido la cuenta de la cantidad de veces que
un triunfo sonoro se le ha ido de las manos por culpa de
la espada. Cuando “El Cid” torea en Madrid la
Puerta Grande se engrasa para abrirla de par en par, pero
al final nunca consigue correr el cerrojo. ¿Qué
vamos a hacer contigo? Le dirían los aficionados
si lo tuvieran a mano. “¿Qué voy
a hacer yo conmigo?”, responde él.
El acero es su asignatura
pendiente. “El Cid” saca un diez contestando
al examen pero pone faltas de ortografía y ya se
sabe que errar en la escritura es como no matar en el ruedo.
“Tenía las dos orejas cortadas con muchísima
fuerza pero me voy con la satisfacción de haber cuajado
al toro muy bien y del cariño de la gente, que me
ha obligado a dar dos vueltas la ruedo”.
El sevillano se ha enfrentado
a “dos toros muy diferentes, el primero muy difícil
y el segundo con calidad y nobleza”. A este último
dice “haberlo aprovechado muy bien”.
“El Cid” es diestro curtido en batallas, acostumbrado
a toros que pueden tener miles de defectos, pero que por
norma general carecen de todo menos de movilidad, y es que
“El Cid” prefiere aguantar las embestidas de
un toro que se mueva a luchar con otro que recula, como
fue el caso del primero de su lote. Manuel Jesús
ha aprobado con nota este examen aunque aspira a sacar matrícula.
“Todavía me quedan dos comparecencias más
y estoy seguro de que voy a abrir la Puerta Grande este
año”. Habrá que esperar a la reválida.
Eduardo Gallo: “Tenía
que salir a hombros con Rincón”
“Tenía que
salir a hombros con Rincón”. Esa era la
idea que se le pasaba por la cabeza al salmantino cuando
la apoteosis reinó en la plaza de las Ventas gracias
a sus compañeros de cartel. El día de su confirmación
de alternativa le deja “un sabor agridulce”
que confía en borrar el próximo viernes.
En el toro de la ceremonia
Eduardo Gallo sintió que el animal “no
merecía la pena y que la gente no hacía demasiado
caso”. Sin embargo, visto lo ocurrido entre los
dos veteranos, Gallo ha salido “arreado en el
sexto”, mas “el toro no ha querido
continuar”.
B. F. Pellicer
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