Los lentos
en el toreo
Joaquín
Albaicín, escritor
Una noche, en el jardín
de María Rosa Suárez-Zuloaga en
Zumaya, un aficionado bilbaíno que había
sido testigo de las triunfales tardes novilleriles
de mi abuelo en su patria chica, me dijo:
-Después de verle
torear, me costaba mucho trabajo admitir que
lo que hacían los otros... también
fuera torear. Y ahora, cincuenta años
después… ¡me sigue costando!...
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