
Jiménez: “Tendré
que esperar otro año”
Pocas palabras en el patio
de cuadrillas. Frases escuetas y prisas, muchas prisas por
salir cuanto antes de la plaza camino del hotel. La tarde
no ha resultado todo lo fructífera que esperaban
los diestros, principalmente César Jiménez,
que se despide de su primera feria de San Isidro como matador
de toros sin lograr su sueño de salir catapultado
hacia el éxito. “Dependían muchas
cosas de esta feria, entre ellas mi paso para ser figura
del toreo, pero tendré que esperar otro año”,
se lamentaba. Ninguna de las dos ganaderías con las
que venía anunciado al ciclo (la de Joselito
y Enrique Martín Arranz el primer
día y la de Garcigrande hoy) han
facilitado el éxito: “a la corrida le ha
faltado motor y transmisión, como a la del otro día,
el segundo de mi lote me ha dado más opciones pero
me ha faltado matarle, en ese caso le habría cortado
por lo menos una oreja”, explica el madrileño.
La decepción del de luces se une a la de la afición
venteña que soñaba también con ver
salir por la Puerta Grande a una de las promesas de los
carteles. En el hipotético caso de una oferta para
desquitarse en la próxima Feria de Otoño,
Jiménez contesta literalmente: “Habría
que estudiarlo”.
Para José
Mª Manzanares (hijo) también era un
compromiso importante del que esperaba salir consolidado.
Sin embargo, su próximo paseíllo en las Ventas
le deja una puerta abierta a la esperanza. “No
estoy desilusionado porque tengo otra tarde para ver si
embisten los toros. Le ha faltado fuerza a la corrida, no
ha tenido prácticamente un pase”, señala.
El toreo alicantino le brindó la faena de la confirmación
a su apoderado, Alejandro Sáez a quien “conozco
desde novillero y con quien tengo una gran relación”.
B. F. Pellicer
|