
Andanada
del 7
Dicen que no hay
afición. Muchos de mis compañeros
de andanada hacen cola desde una hora antes para coger el
ascensor que los sube a lo más alto. Esto, me parece
a mí, es mucha afición.
“No hay duda”,
sentencia la de arriba: “!hay que venir a las novilladas!”.
Mi amiga y media andanada se han perdido la emoción
de la casta en el ruedo. No quiero ser pesimista, pero para
que los ausentes vuelvan a sentir el entusiasmo de un torero,
incluso yendo a buscar la espada, habrá de ocurrir
un milagro. ¿Vieron ustedes con qué ánimo
se encaminaba Aguilar en busca del acero?
Las-ventas.com
|