
Jiménez
intercede por la ganadería de Joselito
La segunda confirmación
de la feria era para otro madrileño, César
Jiménez. El torero tenía todas las
papeletas a su favor: tres años de espera para volver
a su plaza en un cartel rematado con la ganadería
que más haya tentado últimamente, es decir,
la de sus apoderados, José Miguel Arroyo “Joselito”
y Enrique Martín Arranz.
Todas las predicciones hablaban
de triunfo pero las esperanzas del público que llenaba
la plaza el día del patrón se desvanecieron,
ya, desde el primer toro. “La tarde se pone cuesta
arriba cuando los toros no embisten. Me llevo desilusión,
mucha desilusión. Ahora, en caliente, no puedo analizar
muy bien la corrida pero creo que no ha tenido ninguna opción,
ha sido muy difícil y ha salido al contrario de lo
que se esperaba”, explica Jiménez.
El debut isidril del hierro
de sus representantes ha pillado al torero in albis.
Ante la pregunta de si los astados tentados seguían
la misma línea de comportamiento que los lidiados
en la plaza el diestro es rotundo: “la corrida
no ha seguido para nada la línea de los tentaderos,
les ha faltado transmisión pero la ganadería
es otra cosa”, asegura.
Las últimas palabras
del torero al abandonar el coso eran respecto al público,
al que no vio, precisamente “a favor”.
“Ha habido toros con cierta calidad pero el público
estaba predispuesto al fracaso, tenían cierta crispación
en contra de lo que se hacía en el ruedo pero también
es normal en esta plaza. Otras veces, cuando hemos hecho
algo bien, nos lo han agradecido”.
Por su parte, Julián
López "El Juli", es de la opinión
de que “los toreros dependemos del toro”
por lo que se puede deducir que, ante unos astados “sositos”
(según sus propias palabras) y otros “imposibles”,
poco se puede aportar.
B. F. Pellicer
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