
Dura tarde para los de luces

Rivera Ordóñez
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Bajo una lluvia de almohadillas
se despedía Francisco Rivera de
su primera y última actuación en la feria.
Los almohadillazos –todo sea dicho de paso, nacidos
más al abrigo del vandalismo que de la educación-
no parecían importarle lo más mínimo
al madrileño, que se dignó a pararse unos
metros antes de llegar a cubierto del patio de cuadrillas
para dedicarle una ligera sonrisa al respetable. Sin embargo,
con los medios de comunicación –taurinos, que
no de prensa rosa- allí congregados Rivera no se
paró para dar explicaciones sobre la tarde.

Iván García
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Por el contrario, tanto Iván
García como Fernando Cruz
daban su visión de la corrida de Cuadri. García,
que venía sustituyendo al lesionado Luis
Miguel Encabo, salía apesadumbrado, quejándose
de las condiciones de su lote: “he estado lo más
dignamente posible pero la corrida no ha servido, ha sido
muy dura y difícil para los toreros”.
Esta era su oportunidad para ratificar la oreja cortada
el pasado domingo en la corrida previa a la feria pero no
ha sido posible, aún así, reconoce que ”podía
haberlos matado mejor”.
Fernando Cruz tiene una corrida
más dentro del ciclo pero ha perdido dos oportunidades
para lanzarse al estrellato del escalafón superior.
“Uno viene con muchas ilusiones, con muchos sueños
y luego se encuentra con esto. Así es imposible
–continúa- es muy complicado abrirse camino”.
Recién confirmada la alternativa con tan sólo
nueve corridas de toros a la espalda, Cruz reconocía
que “dentro del oficio y de las condiciones que
tengo he estado lo más dispuesto toda la tarde pero
así se te quitan las ganas”.
Fernando Cruz |
Da las gracias por haber
salvado la vida esta tarde dos veces, cuando los de Cuadri
lo cogieron en sendas ocasiones a la altura del pecho, “en
lugar de cogerme por la pierna, que es donde cogen los toros
bravos cuando embisten me han cogido por el pecho que es
donde realmente hieren”.
Las esperanzas del madrileño
se desvanecían a medida que avanzaba la tarde, “en
el primer toro ha sido imposible y pensé que con
el último iba a durar más con la mano derecha,
peleándome con él, cosa que no es mi forma
de interpretar el toreo pero nada. Luego, al entrar a matar
se descruzaba todo el rato y me tapaba la salida…demasiado
que lo he matado”.
B.F. Pellicer
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