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Seis
toros de José Escolar |
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| 1º |
Nº
60, Chitpero, cárdeno, 544, 2/01
Flojito,
pasó por el caballo sin decir nada. Noble
y repetidor con el lastre de la falta de fuerza. |
| 2º |
Nº
21, Callado, cárdeno, 516, 10/00
Hizo
sonar el estribo y se repuchó en el primer
puyazo. El segundo encuentro fue un trámite.
Terminó gazapón y buscando al torero.
Pitos. |
| 3º |
Nº
53, Malagueño, cárdeno, 511, 11/00
Descastado,
orientado y andarín. Pitos. |
| 4º |
Nº
58, Cartujano, negro, 528, 12/00
Encastado,
fiero y noble. El de mejor pelea en el caballo.
También, como encastado, listo. |
| 5º |
Nº
54, Gastador, cárdeno, 562, 1/01
Flojísimo.
Inmóvil en el último tercio. Pitos. |
| 6º |
Nº
51, Osticojo, cárdeno, 498, 3/01
Muy
flojo y sin casta. Pitos. |
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Media
Silencio
Pinchazo
y estocada
Silencio |
| Picadores |
David
Prados y Jesús Vicente. |
| Banderilleros |
Ángel
Luis Prados, Ramón
Moya y Venancio Veneros. |
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Estocada
Saludos
Estocada
Silencio |
| Picadores |
Miguel
Ángel Herrero y Luis
Saavedra. |
| Banderilleros |
Javuer
Gil "El Javi", Aguilar
Granada y José Herrero |
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Estocada
trasera
Silencio
Estocada
trasera
Silencio |
PARTE
MEDICO DE GÓMEZ ESCORIAL
Contusión con hematoma
en región lateral del cuello.
Contusiones y erosiones múltiples.
Pronóstico leve salvo complicaciones.
Pendiente de estudio radiológico. |
| Picadores |
Luciano
Briceño "Chano"
y José Olmo |
| Banderilleros |
Fernando
Galindo, Víctor Hugo
y José Antonio Maqueda. |
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Gómez Escorial salva la
vida
Gómez Escorial
a merced del sexto toro |
Una corrida complicada,
justa de casta y floja de José Escolar abre la Feria
de 2005 sin brillo. López Chaves recogió una
ovación del público a la muerte del segundo.
Gómez Escorial fue arrollado al recibir al sexto
a portagayola sin sufrir más que magulladuras y un
varetazo en el cuello.
Ángel Gómez
Escorial, torero al que esta plaza ha visto crecer
y madurar con las corridas más duras de cada abono,
se dirigió a la puerta de chiqueros para recibir
al sexto. Ya lo hizo con el tercero. Salió como suelen
hacerlo los toros de este encaste, enterándose, iniciándose
en los secretos de la lidia. Ignoró el capote que
Gómez Escorial lanzó al aire y lo arrolló.
Pasó por encima del frágil cuerpo del torero
y mientras pasaba, en una décima de segundo fugaz
, humilló buscando el cuello de Gómez Escorial.
Éste se levantó enseguida mareado, desorientado,
con las piernas de trapo; por la plaza se extendió
la duda a gran velocidad. El cuello de su chaquetilla estaba
destrozado, en el suyo afloraba, rojo ardiente, la marca
de un pitón. Con la poca consciencia que le quedaba
se fue corriendo a la enfermería. A mitad de camino
se arrepintió y en un hecho lleno de patetismo y
honra saltó al redondel. Se apoyó en las tablas,
pareció marearse otra vez y un arenero -ni mucho
menos el más fornido- lo metió a pulso de
nuevo en el callejón. Fueron segundos, minutos, de
desorden. El público miraba al torero que no sabía
si estaba herido. El director de lidia esperaba para decidir
si se hacía cargo del toro. El toro, por su parte,
se convirtió en el amo del redondel, embistió
a los caballos sin que lo frenaran en la puerta por la que
salen; entre el caos, terminó su curso de marrullerías.
El punto final a la indecisión lo puso el propio
Gómez Escorial cuando se quitó de encima a
las asistencias y salió, capote en mano, para hacerse
cargo de lo que quedara por torear.
Gómez Escorial
salto al ruedo y a los pocos segundos lo sacaron a
pulso desde el callejón |
Si se hubiera ido a que lo
atendieran a la enfermería, no habría perdido
gran cosa, pero vaya usted a decirle eso a un torero de
pundonor. El toro que lo atropelló gastó en
ese acto traidor todas sus fuerzas y no le quedó
ni una embestida. Gómez Escorial brindó su
muerte a “El Fundi”, trató
de meterlo en la muleta en un par de series y lo macheteó.
Montó la espada, la metió entera y terminó
una actuación breve, imposible de mejorar por falta
de material.
La corrida tuvo varios toros
como este sexto, al menos tres. Flojitos, con muy poca casta,
gazapones, reservones y peligrosos. Así fue el tercero,
que también le correspondió a Gómez
Escorial o el quinto, que mató con una buena estocada
el salmantino López Chaves. Estos
tres hicieron lo que menos se espera de las reses de Escolar:
plantearon la batalla a la defensiva, sin una mísera
muestra de acometividad.
"El Fundi" |
Otro son tuvieron el primero,
el cuarto y tal vez el segundo. El que abrió la corrida
dobló las manos, pero se mantuvo en pie para dejarse
torear con nobleza, acometiendo con bondad y avisando al
matador sólo muy de tarde en tarde. Le faltó
fuerza para desarrollar la buena condición y a “El
Fundi” le faltó un poco de confianza en la
calidad del toro de su suegro (José Escolar). El
cuarto tenía eso tan preciado que es la casta, que
expresó con movilidad y fiereza durante su lidia
a la vez que tuvo el mejor comportamiento del encierro en
el caballo. “El Fundi” no lo dominó,
perdió pasos repetidamente y sufrió serios
avisos que pudieron terminar en cornada. El matador de Fuenlabrada,
habitualmente aguerrido, no ha visto clara la forma de batirse
con el mejor lote de este discretísimo encierro.

Estocada de López
Chaves al segundo
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López Chaves toreó
a la verónica con furia al segundo y le hizo un quite
por chicuelinas de escalofriantes apreturas. A la hora de
la muleta, las primeras tandas, con toros listos de este
encaste, son decisivas. López Chaves, receloso, optó
por no presentar la franela plana y citar un tanto al hilo.
Permitió de esa forma que el de Escolar tuviera dos
opciones: seguir al trapo o buscar al torero. Ya se sabe
que a estos, si les das a elegir, eligen siempre lo peor.
El toro empezó a gazapear acosando al torero y la
faena adquirió otra dimensión. López
Chaves se mostró valentísimo y tragó
los viajes inciertos del morlaco sin pestañear: su
valor tuvo mérito de verdad. Mató entrando
por derecho, marcando los tiempos de la suerte con una precisión
y dejando la espada completamente enterrada en todo lo alto.
La gran estocada y el atragantón suscitaron en el
público un cariñosa ovación.
Al final del festejo Gómez
Escorial acudió por su propio pie a que lo vieran
los doctores. El rojo encendido de su cuello indicaba un
fuerte varetazo que a estas horas le estará escociendo
una barbaridad, aunque posiblemente no tanto como no haber
podido sacar partido de esta corrida que, como cada San
Isidro, es su única oportunidad.
Juan Pelegrín
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| Picadores |
No se entregaron
mucho los toros de Escolar y, por tanto, los montados
sufrieron poco acoso. |
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| Banderilleros |
Destacó
Fernando Galindo en la brega. Con los palos fue una
tarde de poca brillantez entre los banderilleros. |
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