Miércoles, 11 de mayo de 2005
Corrida de toros
1ª de la Feria de San Isidro
 
 
 
Seis toros de José Escolar
Nº 60, Chitpero, cárdeno, 544, 2/01
Flojito, pasó por el caballo sin decir nada. Noble y repetidor con el lastre de la falta de fuerza.
Nº 21, Callado, cárdeno, 516, 10/00
Hizo sonar el estribo y se repuchó en el primer puyazo. El segundo encuentro fue un trámite. Terminó gazapón y buscando al torero. Pitos.
Nº 53, Malagueño, cárdeno, 511, 11/00
Descastado, orientado y andarín. Pitos.
Nº 58, Cartujano, negro, 528, 12/00
Encastado, fiero y noble. El de mejor pelea en el caballo. También, como encastado, listo.
Nº 54, Gastador, cárdeno, 562, 1/01
Flojísimo. Inmóvil en el último tercio. Pitos.
Nº 51, Osticojo, cárdeno, 498, 3/01
Muy flojo y sin casta. Pitos.

Media
Silencio

Pinchazo y estocada
Silencio

Picadores David Prados y Jesús Vicente.
Banderilleros Ángel Luis Prados, Ramón Moya y Venancio Veneros.

Estocada
Saludos

Estocada
Silencio

Picadores Miguel Ángel Herrero y Luis Saavedra.
Banderilleros Javuer Gil "El Javi", Aguilar Granada y José Herrero

Estocada trasera
Silencio

Estocada trasera
Silencio

PARTE MEDICO DE GÓMEZ ESCORIAL
Contusión con hematoma en región lateral del cuello. Contusiones y erosiones múltiples. Pronóstico leve salvo complicaciones. Pendiente de estudio radiológico.
Picadores Luciano Briceño "Chano" y José Olmo
Banderilleros Fernando Galindo, Víctor Hugo y José Antonio Maqueda.

Gómez Escorial salva la vida


Gómez Escorial a merced del sexto toro

Una corrida complicada, justa de casta y floja de José Escolar abre la Feria de 2005 sin brillo. López Chaves recogió una ovación del público a la muerte del segundo. Gómez Escorial fue arrollado al recibir al sexto a portagayola sin sufrir más que magulladuras y un varetazo en el cuello.

Ángel Gómez Escorial, torero al que esta plaza ha visto crecer y madurar con las corridas más duras de cada abono, se dirigió a la puerta de chiqueros para recibir al sexto. Ya lo hizo con el tercero. Salió como suelen hacerlo los toros de este encaste, enterándose, iniciándose en los secretos de la lidia. Ignoró el capote que Gómez Escorial lanzó al aire y lo arrolló. Pasó por encima del frágil cuerpo del torero y mientras pasaba, en una décima de segundo fugaz , humilló buscando el cuello de Gómez Escorial. Éste se levantó enseguida mareado, desorientado, con las piernas de trapo; por la plaza se extendió la duda a gran velocidad. El cuello de su chaquetilla estaba destrozado, en el suyo afloraba, rojo ardiente, la marca de un pitón. Con la poca consciencia que le quedaba se fue corriendo a la enfermería. A mitad de camino se arrepintió y en un hecho lleno de patetismo y honra saltó al redondel. Se apoyó en las tablas, pareció marearse otra vez y un arenero -ni mucho menos el más fornido- lo metió a pulso de nuevo en el callejón. Fueron segundos, minutos, de desorden. El público miraba al torero que no sabía si estaba herido. El director de lidia esperaba para decidir si se hacía cargo del toro. El toro, por su parte, se convirtió en el amo del redondel, embistió a los caballos sin que lo frenaran en la puerta por la que salen; entre el caos, terminó su curso de marrullerías. El punto final a la indecisión lo puso el propio Gómez Escorial cuando se quitó de encima a las asistencias y salió, capote en mano, para hacerse cargo de lo que quedara por torear.


Gómez Escorial salto al ruedo y a los pocos segundos lo sacaron a pulso desde el callejón

Si se hubiera ido a que lo atendieran a la enfermería, no habría perdido gran cosa, pero vaya usted a decirle eso a un torero de pundonor. El toro que lo atropelló gastó en ese acto traidor todas sus fuerzas y no le quedó ni una embestida. Gómez Escorial brindó su muerte a “El Fundi”, trató de meterlo en la muleta en un par de series y lo macheteó. Montó la espada, la metió entera y terminó una actuación breve, imposible de mejorar por falta de material.

La corrida tuvo varios toros como este sexto, al menos tres. Flojitos, con muy poca casta, gazapones, reservones y peligrosos. Así fue el tercero, que también le correspondió a Gómez Escorial o el quinto, que mató con una buena estocada el salmantino López Chaves. Estos tres hicieron lo que menos se espera de las reses de Escolar: plantearon la batalla a la defensiva, sin una mísera muestra de acometividad.


"El Fundi"

Otro son tuvieron el primero, el cuarto y tal vez el segundo. El que abrió la corrida dobló las manos, pero se mantuvo en pie para dejarse torear con nobleza, acometiendo con bondad y avisando al matador sólo muy de tarde en tarde. Le faltó fuerza para desarrollar la buena condición y a “El Fundi” le faltó un poco de confianza en la calidad del toro de su suegro (José Escolar). El cuarto tenía eso tan preciado que es la casta, que expresó con movilidad y fiereza durante su lidia a la vez que tuvo el mejor comportamiento del encierro en el caballo. “El Fundi” no lo dominó, perdió pasos repetidamente y sufrió serios avisos que pudieron terminar en cornada. El matador de Fuenlabrada, habitualmente aguerrido, no ha visto clara la forma de batirse con el mejor lote de este discretísimo encierro.


Estocada de López Chaves al segundo

 

López Chaves toreó a la verónica con furia al segundo y le hizo un quite por chicuelinas de escalofriantes apreturas. A la hora de la muleta, las primeras tandas, con toros listos de este encaste, son decisivas. López Chaves, receloso, optó por no presentar la franela plana y citar un tanto al hilo. Permitió de esa forma que el de Escolar tuviera dos opciones: seguir al trapo o buscar al torero. Ya se sabe que a estos, si les das a elegir, eligen siempre lo peor. El toro empezó a gazapear acosando al torero y la faena adquirió otra dimensión. López Chaves se mostró valentísimo y tragó los viajes inciertos del morlaco sin pestañear: su valor tuvo mérito de verdad. Mató entrando por derecho, marcando los tiempos de la suerte con una precisión y dejando la espada completamente enterrada en todo lo alto. La gran estocada y el atragantón suscitaron en el público un cariñosa ovación.

Al final del festejo Gómez Escorial acudió por su propio pie a que lo vieran los doctores. El rojo encendido de su cuello indicaba un fuerte varetazo que a estas horas le estará escociendo una barbaridad, aunque posiblemente no tanto como no haber podido sacar partido de esta corrida que, como cada San Isidro, es su única oportunidad.

Juan Pelegrín

Picadores No se entregaron mucho los toros de Escolar y, por tanto, los montados sufrieron poco acoso.  
Banderilleros Destacó Fernando Galindo en la brega. Con los palos fue una tarde de poca brillantez entre los banderilleros.



La tarde tras el objetivo


Las Ventas.com esta editado por:
Grupo 3J
Plaza Ciudad de Viena, 6, 3ª planta
28040 Madrid
España

http://www.grupo3j.com



Plaza de Toros de Las Ventas
c/ Alcalá, 237
28028 Madrid
España
Tf: 91 356 22 00