Sábado, 7 de mayo de 2005
Novillada con picadores
 
 
 
Cinco novillos de Rehuelga y uno más devuelto por partirse un pitón. Un sobrero de Navalrosal
Nº 9, Tabernero, negro entrepelado bragado meano, 460, 12/01
Embistió con fijeza y nobleza, a pesar de tender a salir del muletazo con la cara alta y distraido. Aplausos.
Nº 3, Olivero, cárdeno oscuro, 458, 10/01
Peleó como un manso en el caballo y luego se orientó pronto, quedando peligroso y un tanto reservón.
Nº 19 Gitano, negro entrepelado bragado meano, 427, 10/01
Bravo. Cumplió bien en el caballo y luego fue a más durante toda la lidia. Noble, incansable. Ovación.
Nº 17, General, cárdeno lucero, 457, 10/01
Muy castigado, manseó mucho y sacó genio. Encastado, pero manso, también murió con la boca cerrada. Palmas.
Nº 4, Sargento, cárdeno oscuro, 480, 10/01
Muy manso. Distraido y buscando por encima de los engaños.
s
Empujó con los riñones en el caballo, pero salió suelto del segundo puyazo. Pastueño, encastado y pronto en la muleta. Aplausos.

Estocada
Saludos

Dos pinchazos y estocada
Silencio

Picadores Juan Gautier y Rafael López
Banderilleros Roberto Ortega, Curro de la Rosa y Francisco Álvarez.

Tres pinchazos, estocada que hace guardia y dos descabellos
Silencio

Media trasera tendida
Silencio

Picadores Nicolas Montiel y Juan Carlos Sánchez
Banderilleros Raúl Aranda, Agustín Serrano y Francisco Javier Cavas

Estocada
Palmas

Estocada caída
Vuelta protestada

Picadores Juan Antonio Carbonell y José María Expósito "Hijo"
Banderilleros Rafael Guerrero, Juan Sierra y David Domínguez

Un sensacional novillo de Rehuelga


"Gitano", lidiado en tercer lugar,
ovacionado en el arrastre

El hierro de Rehuelga tomó antigüedad con una encastada, interesante y dispar novillada en la que destacó el sensacional novillo que se lidió en tercer lugar. “El Arqueño” dio una vuelta al ruedo protestada a la muerte del sexto. Carlos Gallego y Jesús María Sánchez se las vieron con novillos más complicados con los que no pudieron lucirse.

Salió el tercer novillo y se advirtió enseguida la presencia en el ruedo del toro (o novillo) de lidia auténtico con casi todos sus atributos positivos. Ya en los primeros lances anunció sus buenas condiciones yendo largo detrás de las telas. Tomó un buen primer puyazo y se durmió en el peto en el segundo. Se quedó crudito al pasar al segundo tercio, prometiendo emociones para el acto final. Cumplió. Arrancó a embestir desde que “El Arqueño” le presentó la muleta por primera vez y no lo dejó hasta que murió, tras una buena estocada, con la boca aún cerrada; la casta. Entre esos dos instantes, acometió con fijeza, bondad, alegría y codicia cuantas veces le requirió el novillero. “Gitano”, que así se llamaba este sensacional ejemplar de Rehuelga, ofreció una pelea de toro bravo y encastado que el público reconoció con una fuerte ovación en el arrastre. Por ponerle alguna pega, se podría decir que no embistió completamente humillado. Buscándole una excusa que en realidad no necesita, habría que averiguar cuanta responsabilidad le cabe en ese detalle a sus lidiadores. “El Arqueño” no consiguió ponerse a la altura de su enemigo, sobre todo porque nunca toreó con hondura y necesito rectificar su colocación continuamente a pesar de su voluntad de ligar los pases.


"El Arqueño" en la estocada al tercero. Las empuñaduras de sus estoques son negras.

El sexto se partió un pitón en el caballo y fue devuelto para que saliera en su lugar un bonito y serio novillo de Navalrosal que con sus embestidas pastueñas ofreció a “El Arqueño” la posibilidad de resarcirse de su labor anterior. Sólo en momentos aislados consiguió acompasar su muleta con el novillo para dar algún derechazo suelto o un escaso natural. Después de agotar los muchos viajes del utrero, lo mató de una estocada caída y se dio una vuelta al ruedo que buena parte del público, acordándose del lote de ensueño que sorteó, protestó.

Jesús María Sánchez se presentó en Las Ventas enfrentándose a un novillo con fijeza, noble y que repetía, que adolecía de levantar la cabeza y mirar distraído al tendido al terminar cada muletazo. Es cierto, sin embargo, que el defecto –típico en su encaste- se le fue escondiendo según discurría la faena, pero no lo es menos que el novillero no exhibió recursos suficientes para corregirlo. Sufrió una cogida sin consecuencias al entrar a matar. El cuarto salió mansísimo, haciendo todas las cosas de los mansos y, encima, con mal genio. Sánchez tragó cuanto pudo y se fajó en una pelea llana de mérito pero de poca efectividad. Los arreones del de Rehuelga dejaban un rastro de cloroformo y lo mejor de la faena, al final, fue que el novillero regresó al burladero de matadores andando.


Cogida de Jesús María Sánchez

Carlos Gallego tuvo un lote con excesivas complicaciones. Su primero aprendió cuanto necesitaba en los minutos iniciales de la lidia y no permitió que se le diera un pase. Miraba, buscaba y, cuando estaba seguro de acertar, se arrancaba. Tuvo Gallego la suerte de que el novillo no tenía mucha movilidad, si llega a tener pies los apuros habrían llegado a ser insuperables. El comportamiento del quinto no fue muy diferente y desesperó a Gallego que, seguramente, esperaba otra cosa de esta novillada. Cuando se cansó de esquivar los arreones asesinos montó la espada y tuvo la suerte de que después de media muy trasera el novillo se echara. Llegó a las tablas y lloró desconsolado por su mala fortuna y, en parte, por el mal rato que había pasado.


Carlos Gallego

A la novillada de Rehuelga muchos le pondrán pegas, los toreros, con razón quizás, todas. Pero encierros como este son necesarios para mantener lo que antes era habitual en el toro de lidia, la variedad. Variedad que debe existir en los encastes, tipos, capas y comportamientos. La fiesta necesita alicientes y, que me perdonen los toreros, la uniformidad actual en las embestidas de los toros no hace más que quitarlos. Desde el magnífico tercero o el bondadoso sexto hasta los muy peligrosos mansos segundo y quinto, todos los novillos corridos en esta tarde lo eran de lidia, con sus cosas buenas y también, por qué no, con sus problemas, que hace unas décadas formaban parte del juego y ahora parecen plagas bíblicas, ajenas a la tauromaquia.

Juan Pelegrín

Picadores Algunos de los picadores no acertaron en el blanco y causaron destrozos innecesarios.  
Banderilleros No fue una gran tarde para las cuadrillas y sólo Agustín Serrano y Rafael Guerrero levantaron algunas palmas del público en el tercio de banderillas. Algunas lidias salieron un tanto desordenadas.



La tarde tras el objetivo


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