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Cinco
novillos de Rehuelga y uno más
devuelto por partirse un pitón.
Un sobrero de Navalrosal |
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| 1º |
Nº
9, Tabernero, negro entrepelado bragado meano,
460, 12/01
Embistió
con fijeza y nobleza, a pesar de tender a salir
del muletazo con la cara alta y distraido. Aplausos. |
| 2º |
Nº
3, Olivero, cárdeno oscuro, 458, 10/01
Peleó
como un manso en el caballo y luego se orientó
pronto, quedando peligroso y un tanto reservón. |
| 3º |
Nº
19 Gitano, negro entrepelado bragado meano, 427,
10/01
Bravo.
Cumplió bien en el caballo y luego fue
a más durante toda la lidia. Noble, incansable.
Ovación. |
| 4º |
Nº
17, General, cárdeno lucero, 457, 10/01
Muy
castigado, manseó mucho y sacó genio.
Encastado, pero manso, también murió
con la boca cerrada. Palmas. |
| 5º |
Nº
4, Sargento, cárdeno oscuro, 480, 10/01
Muy
manso. Distraido y buscando por encima de los
engaños. |
| 6º |
s
Empujó
con los riñones en el caballo, pero salió
suelto del segundo puyazo. Pastueño, encastado
y pronto en la muleta. Aplausos. |
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Estocada
Saludos
Dos
pinchazos y estocada
Silencio |
| Picadores |
Juan
Gautier y Rafael López |
| Banderilleros |
Roberto
Ortega, Curro de la Rosa y
Francisco Álvarez. |
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Tres
pinchazos, estocada que hace guardia
y dos descabellos
Silencio
Media
trasera tendida
Silencio |
| Picadores |
Nicolas
Montiel y Juan Carlos Sánchez |
| Banderilleros |
Raúl
Aranda, Agustín Serrano
y Francisco Javier Cavas |
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Estocada
Palmas
Estocada
caída
Vuelta
protestada |
| Picadores |
Juan
Antonio Carbonell y José
María Expósito
"Hijo" |
| Banderilleros |
Rafael
Guerrero, Juan Sierra y David
Domínguez |
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Un sensacional novillo de Rehuelga
"Gitano",
lidiado en tercer lugar,
ovacionado en el arrastre |
El hierro de Rehuelga
tomó antigüedad con una encastada, interesante
y dispar novillada en la que destacó el sensacional
novillo que se lidió en tercer lugar. “El Arqueño”
dio una vuelta al ruedo protestada a la muerte del sexto.
Carlos Gallego y Jesús María Sánchez
se las vieron con novillos más complicados con los
que no pudieron lucirse.
Salió el tercer novillo
y se advirtió enseguida la presencia en el ruedo
del toro (o novillo) de lidia auténtico con casi
todos sus atributos positivos. Ya en los primeros lances
anunció sus buenas condiciones yendo largo detrás
de las telas. Tomó un buen primer puyazo y se durmió
en el peto en el segundo. Se quedó crudito al pasar
al segundo tercio, prometiendo emociones para el acto final.
Cumplió. Arrancó a embestir desde que “El
Arqueño” le presentó la muleta por primera
vez y no lo dejó hasta que murió, tras una
buena estocada, con la boca aún cerrada; la casta.
Entre esos dos instantes, acometió con fijeza, bondad,
alegría y codicia cuantas veces le requirió
el novillero. “Gitano”, que así se llamaba
este sensacional ejemplar de Rehuelga, ofreció una
pelea de toro bravo y encastado que el público reconoció
con una fuerte ovación en el arrastre. Por ponerle
alguna pega, se podría decir que no embistió
completamente humillado. Buscándole una excusa que
en realidad no necesita, habría que averiguar cuanta
responsabilidad le cabe en ese detalle a sus lidiadores.
“El Arqueño” no consiguió ponerse
a la altura de su enemigo, sobre todo porque nunca toreó
con hondura y necesito rectificar su colocación continuamente
a pesar de su voluntad de ligar los pases.
"El Arqueño"
en la estocada al tercero. Las empuñaduras
de sus estoques son negras. |
El sexto se partió
un pitón en el caballo y fue devuelto para que saliera
en su lugar un bonito y serio novillo de Navalrosal que
con sus embestidas pastueñas ofreció a “El
Arqueño” la posibilidad de resarcirse de su
labor anterior. Sólo en momentos aislados consiguió
acompasar su muleta con el novillo para dar algún
derechazo suelto o un escaso natural. Después de
agotar los muchos viajes del utrero, lo mató de una
estocada caída y se dio una vuelta al ruedo que buena
parte del público, acordándose del lote de
ensueño que sorteó, protestó.
Jesús María
Sánchez se presentó en Las Ventas enfrentándose
a un novillo con fijeza, noble y que repetía, que
adolecía de levantar la cabeza y mirar distraído
al tendido al terminar cada muletazo. Es cierto, sin embargo,
que el defecto –típico en su encaste- se le
fue escondiendo según discurría la faena,
pero no lo es menos que el novillero no exhibió recursos
suficientes para corregirlo. Sufrió una cogida sin
consecuencias al entrar a matar. El cuarto salió
mansísimo, haciendo todas las cosas de los mansos
y, encima, con mal genio. Sánchez tragó cuanto
pudo y se fajó en una pelea llana de mérito
pero de poca efectividad. Los arreones del de Rehuelga dejaban
un rastro de cloroformo y lo mejor de la faena, al final,
fue que el novillero regresó al burladero de matadores
andando.
Cogida de Jesús
María Sánchez |
Carlos Gallego tuvo un lote
con excesivas complicaciones. Su primero aprendió
cuanto necesitaba en los minutos iniciales de la lidia y
no permitió que se le diera un pase. Miraba, buscaba
y, cuando estaba seguro de acertar, se arrancaba. Tuvo Gallego
la suerte de que el novillo no tenía mucha movilidad,
si llega a tener pies los apuros habrían llegado
a ser insuperables. El comportamiento del quinto no fue
muy diferente y desesperó a Gallego que, seguramente,
esperaba otra cosa de esta novillada. Cuando se cansó
de esquivar los arreones asesinos montó la espada
y tuvo la suerte de que después de media muy trasera
el novillo se echara. Llegó a las tablas y lloró
desconsolado por su mala fortuna y, en parte, por el mal
rato que había pasado.

Carlos Gallego |
A la novillada de Rehuelga
muchos le pondrán pegas, los toreros, con razón
quizás, todas. Pero encierros como este son necesarios
para mantener lo que antes era habitual en el toro de lidia,
la variedad. Variedad que debe existir en los encastes,
tipos, capas y comportamientos. La fiesta necesita alicientes
y, que me perdonen los toreros, la uniformidad actual en
las embestidas de los toros no hace más que quitarlos.
Desde el magnífico tercero o el bondadoso sexto hasta
los muy peligrosos mansos segundo y quinto, todos los novillos
corridos en esta tarde lo eran de lidia, con sus cosas buenas
y también, por qué no, con sus problemas,
que hace unas décadas formaban parte del juego y
ahora parecen plagas bíblicas, ajenas a la tauromaquia.
Juan Pelegrín
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| Picadores |
Algunos de
los picadores no acertaron en el blanco y causaron destrozos
innecesarios. |
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| Banderilleros |
No fue una
gran tarde para las cuadrillas y sólo Agustín
Serrano y Rafael Guerrero levantaron algunas palmas
del público en el tercio de banderillas. Algunas
lidias salieron un tanto desordenadas. |
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