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Dos
toros de Conde de la Corte, dos de María
Olea (otros dos devueltos).
Un sobrero de El Serrano y otro de Hnos.
Domínguez Camacho |
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| 1º |
De María
Olea
Nº 55, Mandón, negro, 2/01, 530
Descastado.
Pitos. |
| 2º |
Sobrero
de El Serrano
Nº 62, Despreciado, negro, 585, 2/01
Muy
flojo. Sólo pudo comportarse de forma defensiva
por su debilidad. Pitos. |
| 3º |
Del Conde
de la Corte
Nº 121, Guardamontes, negro mulato, 12/00,
590
Se
frenó en el capote. Empujó con los
riñones antes de repucharse en el primer
encuentro y se dejó pegar en el segundo.
Poco franco en la muleta. |
| 4º |
Del Conde
de la Corte
Nº 123, Rompelindes, negro zaino, 1/01, 599
No
se vio por la lidia de Fernando Cepeda. Desplazó
muchos metros al caballo empujando con el pitón
izquierdo. Se le pegó muy duro y salió
suelto de cada puyazo. |
| 5º |
Sobrero
de Hnos. Domínguez Camacho
Nº 52, Verde-Melón, negro, 542, 1/00
Descastado.
Pitos. |
| 6º |
De María
Olea
Nº 42, Ojogallo, negro bragado, 12/00, 586
Encastado,
manso, con algo de genio. Tendía a quedarse
a mitad del lance. Pronto en la respuesta al cite
al que acudió de largo galopando. |
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Pinchazo
y estocada baja
Silencio
Dos
pinchazos y estocada caída
Bronca |
| Picadores |
Eugenio
García, Manuel Mazo |
| Banderilleros |
"El
Chano", Javier Palomeque,
David Domínguez |
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Estocada
Palmas
Tres
pinchazos
Silencio |
| Picadores |
G.
Sánchez Barrera y Juan
A. García |
| Banderilleros |
Luis
Miguel Campano, J. Robledo
y PablopCiprés |
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Dos
pinchazos, estocada trasera y
descabello
Palmas
Dos
pinchazos y estocada baja
Saludos |
| Picadores |
Martín
del Olmo y Marcial Rodríguez |
| Banderilleros |
Juan
José Hidalgo, Carlos
Hombrados y Domingo Navarro |
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La torería de Fernando Robleño
Fernando Robleño |
Fernando Robleño
se la juega con una decepcionante corrida del Conde de la
Corte y pierde el triunfo por la espada. Uceda Leal toreó
dos sobreros de mala condición y Fernando Cepeda
apenas pasó del macheteo con los dos toros de su
lote. “El Chano” levantó una tarde más
al público en medio de una buena actuación
general de las cuadrillas.
Fernando Robleño
me conmueve. Así lo siento y así lo escribo.
Me conmueve su honradez en el ruedo, su tesón, su
valor y su torería. Su pequeña figura, que
impresiona a buena parte del público, sin embargo,
me es indiferente. Fernando Robleño se hace enorme,
gigantesco, cuando se distancia de un toro traicionero para
darle toda la ventaja o cuando se arrima como un demonio
a unos pitones que anuncian una cornada segura. Pululan
por las zonas nobles del escalafón un buen número
de toreros que apenas han protagonizado hechos de honor
en Las Ventas; Fernando Robleño lo hace cada vez
que pisa la arena de la Monumental y difícilmente
encuentra una recompensa mayor que la de entrar en las corridas
más duras de cada feria, esas a los que los más
capaces, los ases de la torería, nunca se asoman.
Esta tarde, una vez más, se ha jugado la vida en
su empeño loco por contravenir las reglas que ordenan
el escalafón. La espada, maldita espada, le ha cerrado
la puerta del éxito y hará que desde esta
misma noche empiece otra vez su lucha desde cero, desde
la nada, como si nunca se hubiera portado como un héroe
en Las Ventas.
Estocada de Uceda
Leal a su primero |
La noche caía y Robleño
citó desde veinte metros a un torazo encastado e
incierto de María Olea. Aguantó la acometida
del tren, fijó las plantas, adelantó la muleta
y dio tres derechazos más. La tensión que
había faltado durante toda la corrida, por fin, llegó.
Intentó repetir con suerte dispar con las dos manos.
El toro acudía con alegría, galopando desde
lejos, tomaba el segundo protestando y se negaba obstinado
al tercero, del que Robleño tenía que salir
por pies. El matador cambió de táctica y alejándose
cada vez, administró una tanda de derechazos por
unidades emotiva, con el riesgo presente en cada lance.
Se dio el lujo de adornarse en algunos pases por bajo y
montó la espada para entrar a matar, para rubricar
el triunfo. Se tiró de verdad; una, dos y hasta tres
veces. La mala suerte hizo que el acero no entrara y todo
el esfuerzo se diluyó en un segundo. La gente hablará
unos pocos minutos del valor de este chico, de la casta
que tiene, pero en las ferias, con o sin clavel, con su
copa en el tendido de sombra o con gorrilla en el de sol,
acudirán en masa y disputarán en la reventa
para ver a toreros que jamás los emocionarán.
Robleño salió de la plaza demacrado, exhausto,
derrotado y dispuesto a una nueva batalla la próxima
vez que se vista de luces.
"El Chano"
citando al cuarto toro |
El resto de la corrida no
tuvo mucha historia. Los toros del Conde salían de
los chiqueros gallardos, arrogantes, con irreprochable figura,
pero la casta no los acompañaba. Tampoco de fuerzas
andaban muy sobrados. Tanto es así, que Uceda
Leal tuvo que lidiar –es un decir- dos sobreros
que tampoco sirvieron para nada. Presentó la muleta
en más ocasiones de las que las condiciones de los
toros aguantaban y sólo la estocada certera con la
que mató a su primero salvó su actuación.
A Fernando Cepeda,
que no iba a la guerra con un toro en sus años mozos,
no vamos a pedírselo ahora. El de Gines vio enseguida
que ninguno de los dos toros cornalones era “su toro”
y se deshizo de ellos con toda la celeridad que pudo, que,
por su desconfianza en el uso del acero, no fue mucha. La
plaza le dedicó una sonora pita, pero buena parte
de ella lo seguirá esperando.
“El Chano”,
como acostumbra, dejó sus dos pares sensacionales
de rigor y recogió la ovación saludando desde
las rayas. Este hombre es un torero cabal y en la corrida
goyesca del día de la Comunidad fue el único
que portó una redecilla de madroños de color
rojo encendido que hacía, si cabe, más visible
su torerísima figura.
Juan Pelegrín
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| Picadores |
Nada que
destacar en la actuación de los picadores. |
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| Banderilleros |
Buena tarde
para los banderilleros entre los que destacó,
como ya se ha dicho, "El Chano". Robledo,
de la cuadrilla de Uceda, puso un par sensacional y
anduvo muy bien con el capote, lo mismo que Campano.
Juan José Hidalgo, Carlos Hombrados y Palomeque
también consiguieron pares logrados y bregaron
con acierto. Pablo Ciprés, tercero de Uceda,
acertó con las banderillas. Mención especial,
como ya se ha hecho otras veces, para Domingo Navarro,
tercero de Robleño, que es una garantía
por su colocación, su habilidad en el segundo
tercio y su oportunidad para el quite. |
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