De
la mano de César Palacios
En el día que mi plaza le dedica, no podía
faltar el maestro de todos los pintores que después
de él hemos venido. El primer apunte está
dedicado con admiración a Don Francisco de Goya,
el de los toros.
Cómo no voy a dedicarle a “El Chano”
un dibujo, con la apostura y torería con la que pone
las banderillas. Es un sensacional banderillero que cumple
con brillantez cada tarde que se viste de luces o, como
hoy, de goyesco. Sin quitarse nunca la redecilla, como yo
hacía en mis tiempos de arenero.

Fernando Robleño, un
pedazo de torero. Se la ha jugado de verdad, sin una
sola trampa, con un toro complicadísimo del
Conde. Su pundonor está fuera de duda y no
hay tarde que no deje en la plaza todo lo que tiene,
que es mucho. |
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