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| 1º |
Nº
10, Chicharrón, negro, 5/01, 463
Muy
flojo. Tuvo un comportamiento extraño desde
la salida. Pitos. |
| 2º |
Nº
59, Picador, negro, 8/01, 478
Derribó
en un puyazo tomado al relance en terrenos del
cuatro. Se quedó encelado en el peto en
el segundo encuentro. Pastueño y un poco
a menos en una faena larga. Palmas. |
| 3º |
Nº
5, Serranito, negro, 5/01, 487
Precioso
novillo que se comportó con nobleza después
de entregarse empujando con los riñones
en el primer tercio, donde recibió un castigo
exagerado. |
| 4º |
Nº
6, Fumador, negro, 5/01, 456
Demasiado
flojo. Pitos. |
| 5º |
Nº
53, Botito, negro, 8/01, 468
Mansito,
tardo en el caballo y gazapón en el último
tercio. |
| 6º |
Nº
89, Nariz-Chata, negro, 8/01, 460
Se
rompió mucho en el caballo en dos puyazos
en los que lo colocaron mal. Encastado, con cierto
sentido. |
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Tres
pinchazos, estocada y diez descabellos
Silencio.
Dos avisos
Dos
pinchazos, uno hondo y dos descabellos
Silencio |
| Picadores |
Pepe
Aguado y Antonio Amo |
| Banderilleros |
Curro
de la Rosa, Roberto Ortega
y Miguel ÁNgel Viana |
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Dos
pinchazos y estocada
Silencio.
Aviso
Nueve
pinchazos, estocada baja y dos
descabellos
Silencio |
| Picadores |
Miguel
Ángel Muñoz
y Santiago Chamorro. |
| Banderilleros |
Rafael
Valenzuela, Rafael Cuesta
y Manuel Múñoz. |
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Estocada
caída y atravesada y descabellos
Silencio.
Aviso
Dos
pinchazos, otro hondo y cuatro
descabellos
Silencio.
Aviso |
| Picadores |
José
A. Fernández y David
Prados Martín |
| Banderilleros |
Jesús
Benito Cruz, Fernando Galindo,
Niño de Santa Rita
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Tarde desangelada con los pedrajas
de Doña María Luisa
Ismael López
entre los pitones del sexto |
En la segunda de
la Miniferia de la Comunidad se lidió un bonito encierro
de María Luisa Domínguez que desarrolló
un juego desigual. Ismael López se fajó con
el sexto después de ser volteado y oyó las
únicas palmas de la tarde. Caro Gil no anduvo entonado
e Iván Fandiño tuvo una pésima suerte
con su lote.
Un poco más de dos
horas fueron necesarias para que el personal –aficionados,
público y turistas- apartara sus conversaciones sobre
el balompié y atendiera a lo que sucedía en
el ruedo. Transcurría la lidia del sexto, el inicio
de la faena de muleta y al último novillo del encierro
de los pedrajas de María Luisa Domínguez,
se le ocurrió saltarse el guión. Atropelló
a Ismael López, lo encunó y, por fortuna,
lo mandó de vuelta al suelo sin haber herido al muchacho.
Éste, enrabietado, se acordó de tratar de
plantar las zapatillas en la arena para ligar las suertes
y la atención, cómo no, se fijo en la arena.
Unas veces consiguió su propósito, las más
toreando con la diestra; otras no, casi todas al natural,
pero Ismael López trató de conducir con valentía
y cierto sentido las embestidas de un utrero que, lejos
de ser un barrabás, sólo cometió
el pecado de no dejar sin castigo los errores en el cite
o la colocación. Un par de veces más anduvo
Ismael López cerca de verse levantado del suelo.
Como quiera que el novillero había lucido en un meritorio
quite por chicuelinas, había expuesto en los estatuarios
del comienzo de la faena y se le advirtieron las ganas,
el público deseaba que metiera la espada a la primera
antes de que, como pasó, se hartara de pinchar en
hueso. La labor de más interés de esta tarde
desangelada quedó, pues, sin premio.
Caro Gil toreando
a la verónica |
Diferente fue la actuación
de Ismael López con el tercero, que era aquello que
los taurinos, poniendo acento andaluz, guiñando los
dos ojos a la vez y frunciendo el entrecejo llaman “un
taco”. Se rompió en una pelea de bravo en el
caballo mientras su lidiador, impasible, presenciaba como
desde lo alto del caballo un picador lo dejaba casi listo
para la cazuela. El toro –cumplía cuatro años
en este mismo mes- acusó el destrozo y se quedó
sosito y paradito. López se entretuvo dando pases
con poca intensidad durante un largo rato.
Caro Gil tuvo en sus manos
el novillo que mejor llegó al último tercio
después de hacer, también, una buena pelea
en varas. Dio muchos pases, sobre todo con la derecha, pero
se empeñó en no dejar nunca la muleta puesta.
Cuando las tandas ganaban en interés, Caro Gil quitaba
el trapo, daba tres o cuatro pasitos y vuelta a empezar.
El novillo pareció ideal para un triunfo sin agobios.
Un quite de Iván
Fandiño |
Recibió al quinto
con unas verónicas de corte similar a las que dio
en el segundo, cogiendo el capote con las manos muy separadas,
de lo que resulta una estética muy particular. El
de María Luisa Domínguez se quedó gazapón
para la muleta, pidiendo la aplicación de los recursos
necesarios para solucionar el problema. Caro Gil quiso ponerse
directamente a torear y no hizo más que andar para
atrás tratando de encontrar la distancia en la que
el novillo se parara. No lo consiguió, se hartó
y, aburrido, cogió el estoque de verdad.
A Iván Fandiño
no podemos decir que lo hayamos visto. Sabemos que compareció
con un terno rosa muy pálido y oro, que hizo el paseíllo,
que pareció tener valor en un par de quites estáticos
y variados, pero poco más. Su lote representó
la excepción de ese dicho tan taurino que empieza
a pasar de moda: “cada toro tiene su lidia”.
Los dos que le cayeron a Fandiño, no: era imposible
mantenerlos en pie.
Juan Pelegrín
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| Picadores |
Algunos picadores
se excedieron en el castigo. Seguimos sin entender para
qué se ponen los toros dos o más veces
en el caballo si en el primer puyazo ya les dan cera
para todos los viajes. Es una forma absurda de quebrantar
por sistema a todos los toros o novillos. |
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| Banderilleros |
A tono con
la tarde, no han tenido una gran actuación. Sobresalió
la profesionalidad de Fernando Galindo y un par brillante
de Rafael Cuesta. |
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