
San Román: “Dentro
de un mes hubiera sido otra novillada”
Primer novillo de
Antonio San Román |
El ganadero Antonio
San Román abría ayer su particular temporada
en Las Ventas con una novillada “bien presentada,
bonita y digna de una plaza como Madrid”. Antonio
San Román no ha podido sumar más trofeos a
la lista configurada, exclusivamente, con sus comparecencias
venteñas. Y no ha sido así como consecuencia
del mal juego de los astados -tal y como explica más
adelante él mismo- sino por otras circunstancias
externas.
Horas después
de la corrida, con más reposo, ¿qué
impresión general le ha merecido?
Me ha gustado mucho, estoy bastante satisfecho,
sobre todo con el juego del 1º, 4º y 5º.
Han tenido clase y se han movido. Lástima que a cuarto
y quinto, por ejemplo, no se les haya cortado la oreja por
culpa de la espada.
Y, qué
nos dice del sexto...
Con ese novillo pasó una cosa que creo que
no se dio cuenta mucha gente y es que se pisó la
mano con el pie y a partir de ahí cambió de
comportamiento. Debió hacerse daño y se fue
quedando cada vez más soso en las embestidas.
Al tercero lo devolvieron...Sí pero porque se estropeó
en el caballo. Me habría encantado ver a ese novillo
durante la lidia porque hizo cosas que me gustaron de salida.
¿Cree
que, en general, los novillos tenían condiciones
como para haberlos cortado alguna oreja?
Alguna sí, fundamentalmente a esos que le comentaba
antes (1º, 4º y 5º). Si hubieran rematado
faena con la espada, a lo mejor. Canito, por ejemplo, anduvo
bien con el segundo de su lote.
A alguno de
los novilleros la corrida le ha parecido “descastada
y floja, aunque manejable” ¿Está de
acuerdo?
No,
en absoluto pero prefiero no entrar en polémicas.
Los ganaderos
no suelen descubrir el número del aquel astado en
que tienen confianza pero ¿le ha sorprendido alguno
para bien o para mal?
El primero, aunque tenía confianza en toda la corrida.
Desconocía
cómo podrían afectar las heladas de este invierno
en los animales ¿Se confirmaron sus temores?
Sí, un mes más tarde hubiera sido otra novillada,
con más peso, más fuerza y otro pelo. El invierno
ha sido duro y largo.
Gabriel
Ruiz "Canito": “Madrid ha visto a un torero
de arte”
Tenía
previsto quedarse en Madrid después de la novillada
y celebrar el triunfo que estaba ilusionado en conseguir,
pero el decepcionante resultado del festejo y un hueco de
última hora junto a sus subalternos lo han empujado
al coger el Ave de las 22,00 h. rumbo a Sevilla. “Aquí
voy… de espontáneo con la cuadrilla. Me han
animado a que volviera con ellos y acabo de subir al tren
que me lleva a casa”.
Después de actuar
en sólo tres festejos durante el 2004 y comenzar
la presente campaña con otros dos, Gabriel Ruiz Santos,
más conocido por “Canito”, tenía
la certeza de que la tarde de su presentación en
Las Ventas le serviría de trampolín para relanzar
su carrera. A pesar de todo, este sevillano de veinticinco
años no se va de la capital decepcionado: “Sinceramente,
no ha sido la tarde que esperaba. Venía por todas
pero, aunque el resultado no ha sido tan bueno, me voy convencido
de que Madrid ha visto a un torero de arte que quiere ser
alguien en esto. Creo que esa es la impresión que
la gente se ha llevado de mí”.
Para Canito, la tarde ha sido “extraña”,
“rara”, hasta el tercer novillo. “El
viento ha molestado mucho, fundamentalmente en los tres
primeros y la corrida se me ha hecho cuesta arriba. En general,
ha tenido distintos comportamientos, dentro de la falta
de fuerzas que en mayor o menor grado han acusado todos,
los de mayor calidad han sido el cuarto y el quinto. Eso
sí, mansos”.
Al preguntarle sobre las particularidades de cada uno de
astados de Antonio San Román que le tocaron en suerte,
el sevillano no duda en destacar la complicada lidia del
primero, un novillo que “no dejaba que le obligasen
y que ha acusado más falta de fuerza que otros. Con
el cuarto, sin embargo, sí he podido estar más
relajado y a gusto con la muleta pero también ha
sido un novillo que en el capote ya salía muy suelto.
Intenté darle tres largas y corría por todo
el ruedo. En ese momento no dejaba que lo sujetáramos
y se creó un poco de desconcierto”. En
este segundo novillo de su lote una leve petición
de oreja se transforma en división al arrastre del
novillo. ”Ha acabado por haber división
en el público a consecuencia de las protestas de
algunos aficionados, en concreto del tendido 7. Sé
que Madrid es difícil pero creo que si ese sector
no hubiera protestado habría tenido un premio más
caluroso”.
Abrir plaza es una de las tareas que los diestros prefieren
dejar para sus compañeros en lugar de para sí
mismos. precisamente por la distracción del público
al empezar la corrida. A muchos de los presentes –incluido
al torero- la salida del primer novillo les ha cogido fuera
de sitio. A Canito, que avanzaba con paso firme hacia la
puerta de toriles para recibir a porta gayola, le sorprendió
el astado a la altura de la boca de riego. “En
Sevilla, cuando ven al torero acercarse a recibir al toro
no abren la puerta hasta que no estás colocado, sin
embargo en ese primer novillo me ha pillado cuando aún
no había llegado a los medios. En el segundo me anduve
con ojo y salí antes camino a chiqueros. Es un prueba
de que toda la tarde he estado con ganas. En todos los tercios
he intentado ser lo más completo posible porque mi
meta es ser figura del toreo y mientras sea novillero tengo
que destacar en todos los tercios”
DAVID GALÁN: "Basta
con llegar a Madrid para pinchar"
Poniendo en una balanza las condiciones del lote y su disposición
en la cara de sus enemigos, para David Galán no cabe
duda: “Madrid es una plaza dura, acorde a su categoría.
Como primera plaza del mundo debe exigir como la que más.
Pero yo me voy muy contento con mi presentación,
creo que los aficionados se han llevado la impresión
de que soy un novillero con predisposición”.
A punto de conocerse la fecha de su alternativa –prevista
para la presente temporada- el malagueño hace balance
de una tarde marcada por las condiciones del ganado. “La
novillada –afirma- ha sido descastada y floja
aunque manejable. El 1º de mi lote ha sido un novillo
serio, como el resto de la corrida, pero le costaba embestir
y pronto se le vio lo descastado que era cuando empezó
a rajarse”.
Entre muletazo y muletazo, después de poner en apuros
a la cuadrilla durante el tercio de banderillas, el de San
Román se quedaba, según el novillero, midiendo.
“La verdad es que cuesta un mundo quedarse en
el sitio cuando ves que el novillo te mide para hacerte
un traje pero a mí me daba igual porque quería
jugármelo todo… Ese momento se te hace eterno
y me he mantenido firme”.
Como casi todos, Galán coincide en calificar al quinto
–junto con el 4º- como el mejor ejemplar de la
tarde. “Al inicio de faena lo saqué a los
medios para citarlo de lejos y pasó corriendo hasta
llegar a chiqueros, tenía confianza en él
pero a partir de ahí anduvo siempre al abrigo de
las tablas, de unos terrenos a otros. Intenté hacer
faena y llegó un momento en el que preferí
no ponerme pesado porque sabía que no había
mucho más que hacer. Fui por la espada”.
El acero es, para Galán, uno de sus fuertes, “pero
basta con llegar a Madrid para pinchar”.
B. F. Pellicer
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