Domingo, 3 de abril de 2005
Novillada con picadores
 
 
 
Cinco novillos
de Antonio San Román y uno más devuelto.
Un sobrero de El Retamar
Nº 73, Golfo, ensabanado, 491, 4/01
Magnífica segunda entrada al caballo. Codicioso, noble y encastado en el último tercio. Aplausos.
Nº 72, Mulero, negro salpicado, 490, 4/01
Metió los riñones engañando en el primer puyazo. Salió suelto del segundo y empezó a pararse. Fue siempre con la cabeza alta.
Sobrero de El Retamar
Nº 22, Brigada, negro, 531, 11/01
Tardo, con la cabeza alta. Topón, sin ninguna clase en sus viajes.
Nº 145, Charlatán, negro, 461, 6/01
Corretón hasta que lo fijaron después del segundo puyazo. Tomó dos varas al relance en terrenos del cuatro. Se comportó con extraordinaria nobleza en la muleta.
Nº 127, Corbatillo, castaño, 530, 6/01
Se quedó muy crudito en el primer tercio. Manso y noble con tendencia siempre a buscar las tablas.
Nº 149, Cerradito, negro, 523, 5/01
Muy flojo.

Pinchazo y estocada
Silencio

Estocada baja
Saludos

Picadores Fco. García Martín y Manuel Ramos Morilla
Banderilleros Juan A. Cobos, Joselito Rus y Manuel J. López

Dos pinchazos y estocada tendida
Silencio

Dos pichazos y estocada
Silencio

Picadores José Cárdenas y José Luis Rivera
Banderilleros ÁLvaro Núñez, Daniel A. Oliver "Dani" y Carlos Rueda

Estocada
Saludos tras aviso

Tres pinchazos y estocada
Silencio

Picadores Manuel Burgos "Hijo" y Manuel Sánchez Rodríguez
Banderilleros Antonio Garrán, Rafael Figuerola y Tomás Loreto.

Novillada noble de Antonio San Román


G abriel Ruiz "Canito"

La novillada se inició tras un minuto de silencio en Memoria de Juan Pablo II. El encierro de Antonio San Román se comportó con nobleza y fue bueno exceptuando un par de ejemplares con poca fuerza. Gabriel Pérez “Canito” protagonizó los mejores momentos de una tarde en que los novilleros no terminaron de hacerse con el ganado.

En la novillada de Antonio San Román salieron utreros que, además de bonitos, hacían eso moderno que es dejarse torear. En mayor o menor medida, todos se dejaban torear. Se dejó el primero, con nobleza y codicia, después de arrancarse con alegría al caballo. Se dejó el segundo, aunque fue de los que menos por su insistencia en llevar la gaita levantada. Aun así, tampoco ofreció problemas. El tercero se habría dejado, pero lo maltrataron desde el caballo, lo derrengaron y Florito tuvo que llevarlo de vuelta a los corrales. Salió un sobrero de El Retamar que no se dejó mucho. El cuarto volvió a meter la cabeza pastueño en los engaños. El quinto, mansito él, con ganas de huir, obedeció sin rebeldía cuando le presentaron la muleta. El sexto, finalmente, tenía tan poquita fuerza que, a pesar de dejarse, lo que se le hacía no contaba para la afición. Con material tan bondadoso, los novilleros quizás permitieron que escapara la oportunidad de hacer saltar sus nombres a los titulares el día de su presentación en Madrid.


David Galán

Gabriel Ruiz “Canito” se dirigió decidido a hincarse de rodillas frente al portón de chiqueros. No había llegado al medio del ruedo cuando se abrió la puerta y de la profundidad negra de la manga salió un precioso novillo que para unos era ensabanado capirote en negro y para otros, berrendo en negro. La discusión por la capa siguió hasta bien avanzada la faena y mientras, después de la larga cambiada improvisada de Canito, el novillero se enredó con un novillo codicioso por no bajarle la mano ni mandar en las embestidas. Mejor anduvo con el cuarto, menos fiero y más dulzón, con el que repitió las largas –hasta tres veces-, veroniqueó un poco apresurado y ejecutó algunas suertes de muleta con cierto empaque y aire sevillano.

David Galán demostró que tiene un concepto del toreo muy popular. Su primero se paró un tanto después de llevar siempre la cabeza alta, pero Galán no trató de aplicar medicina para ninguno de los males. Con el quinto, manso con mucha nobleza, se lució algo más y acompañó los viajes en tandas veloces que solían terminar con el astado huyendo hacia las tablas. Terminó enrabietado, cerca de los pitones, sus dos labores.


José Luis Torres

José Luis Torres intentó la verónica a pies juntos en los dos novillos que lidió y también en el que le devolvieron. La insistencia se saldó con algunas estimables y otras muy justas porque tiene la costumbre, por lo que se vio, de no sacar los brazos. Igualmente a los dos de su lote trató de citarlos cruzado y de torear según mandan los cánones. El primero, sobrero de El Retamar, no quería ni cánones, ni derechazos, ni naturales. Su mansedumbre sólo le invitaba a topar. Torres no alteró su plan y se puso él mismo en aprietos en algunas ocasiones. Menos mal que el sobrero, a pesar de manso, no gastó malas intenciones. El sexto, pobre, salió con muy poquita fuerza y eso, que se le vio desde el primer tercio, lo impidió hasta el final. El diestro cordobés intentó la misma faena que en el tercero, pero en esta ocasión los pases se perdían por la poca entidad del enemigo y el frío que comenzaba a caer sobre Las Ventas.

Juan Pelegrín

Picadores Manuel Burgos "Hijo" fue derribado sin consecuencias por el tercer novillo.
Banderilleros Álvaro Núñez se desmonteró después de parear al quinto. Rafael Figuerola puso un magnífico par al tercero, pero marró el segundo.




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