De
la mano de César Palacios
Las banderas a media asta y los crespones negros indicaban
el luto por la muerte del Santo Padre. Se guardó,
como es natural, un minuto de silencio en su memoria antes
de romperse el paseíllo.
Álvaro Núñez se ha desmonterado por
dos pares de banderillas un tanto eléctricos y las
mulillas se han desbocado al salir sin carga en el arrastre
de uno de los toros. De milagro no se han estampado contra
las tablas.
El
novillo “Coqueto” tuvo que volver a los
corrales, pero antes quiso dejar muestras de su fiereza.
Organizó una pelea con uno de los mansos en
la que se enzarzaron con sus cornamentas durante unos
segundos.
Los
tres dibujos están dedicados hoy a mi nieto
Rafael, que ha visto los toros a mi lado con mucho
interés.
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