| Un
toro de La Quinta, Victorino Martín,
Cuadri, Adolfo Martín, San Martín
y Soler Escobar |
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| 1º |
De La Quinta
Nº 12, Rompedor, cárdeno, 550, 1/01
Cabeceó
en exceso en el peto. Noble y repetidor en la
muleta con tendencia al calamocheo. Manso. |
| 2º |
De Victorino
Martín
Nº 189, Nadanito, cárdeno, 520, 12/00
Galopó
en tres varas vibrantes. Humilló, pero
quedó andarín y un tanto mirón.
Se movió mejor hacia los medios que hacia
los adentros. División de opiniones. Aplausos
de salida. |
| 3º |
De Celestino
Cuadri
Nº 13, Turronero, negro liston, 570, 12/99
Fuera
de concurso. Tardo y pobre en el primer tercio.
Flojo y descastado. |
| 4º |
De Adolfo
Martín
Nº 17, Chaparrito, cárdeno, 584, 11/00
Mal
picado. Recibió demasiado castigo. Soso,
sin motor en el último tercio. |
| 5º |
De San
Martín
Nº 37, Campanillero, cárdeno, 530,
12/00 Ovación de salida.
Hizo
una pelea discreta en el caballo. Flojito, con
poco recorrido y a menos. |
| 6º |
De Mauricio
Soler Escobar
Nº 24, Patronio, negro, 528, 1/00
Manso
de libro desde la salida. Sacó genio en
el caballo, metió los riñones en
el primer encuentro y salió suelto después.
Huyó en el segundo. Incierto, reservón
y peligroso en la muleta. |
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Pinchazo,
estocada y cinco descabellos
Silencio
Estocada
corta tendida y descabello
Silencio |
| Picadores |
Anderson
Murillo y Aurelio García |
| Banderilleros |
Alberto
Martínez, Juan Rivera,
Domingo Navarro |
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Dos
pinchazos, estocada y cuatro descabellos
Silencio
tras aviso
Dos
pinchazos, estocada y descabello
Silencio |
| Picadores |
José
A. fernández y Rafael
da Silva |
| Banderilleros |
Rafael
Ruiz, Rafael González,
Niño de Santa Rita |
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Pinchazo
y estocada desprendida
Silencio
tras aviso
Tres
pinchazos y media
Saludos |
| Picadores |
Francisco
Vallejo y Javier Vallejo |
| Banderilleros |
Manolo
Coronas, Santiago M. Acebedo,
Pascual Mellinas |
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El gafe de la corrida concurso
Luis Vilches recoge
el premio de manos de Manuel Martínez Erice |
Luis Vilches consiguió
el premio al mejor lidiador y Alain Bonijol el de la mejor
cuadra de caballos. Los premios al toro más bravo,
mejor peón de brega y mejor picador han quedado desiertos.
Una pena, la bravura huyó
con descaro de esta Concurso de Santa Coloma. Madrid tiene
una maldición con las corridas concurso. Pocos aficionados,
por mayores que sean, recuerdan una brillante. Salió
rana, pero podíamos haber asistido al gran espectáculo
del toro de casta, la recuperación de la tienta pública
y el ensalzamiento de los toreros cabales que se enfrentan
sin miedo al toro con mayúsculas. Nada de eso pasó,
pero no hay que caer en el derrotismo. Ahí queda
la opinión de la cátedra, que bramó
de gozo cuando el victorino galopó de largo
por tercera vez en pos del castigo.
Este tercio de varas representó
el momento de más pasión de un concurso de
bravura que resultó disminuido por la pésima
suerte en la elección de los toros. El gafe de Madrid
habrá influido, pero ninguno de los seis mereció
el premio. Sólo ese de Victorino, lidiado en segundo
lugar, durante algunos minutos, pareció un aspirante
serio. Luego, en el último tercio, quedó andarín,
un poco mirón y remiso a embestir según hacía
donde tuviera que orientar sus pasos. El viento molestó
y toda la faena tuvo que transcurrir cercana a las tablas.
Queda la incógnita de cómo hubiera respondido
en los medios. Lo mismo que no es un disparate preguntarse
cómo se habría desenvuelto ese toro, interesante
y encastado, fuera de una corrida concurso de Madrid. Uno,
por aquello del gafe, tiende a pensar que habría
sido un toro superior. ¿Quién sabe?.
Un momento de la
cogida de Luis Vilches |
El de La Quinta, musculado,
con la mirada seria, se frenó en sus entradas al
caballo y, aunque repitió en la muleta con nobleza,
no fue un buen contendiente. El tercero, de Cuadri, quedó
fuera de concurso al rehusar acercarse al peto. El cuarto,
un galán de Adolfo Martín, recibió
un castigo duro y mal administrado. No se sabe si en otras
condiciones habría rendido de otra manera, pero tampoco
ofreció ninguna señal esperanzadora. El quinto,
de San Martín, ovacionado de salida, careció
de fuerza y pujanza como para presentar una candidatura
seria. Por último, el sexto, de Mauricio Soler Escobar,
se comportó como un manso pregonado. Puso la emoción
en la plaza de nuevo, pero por la vía del arreón
y el susto.
Luis Vilches se llevó
el premio al mejor lidiador por su pelea sincera y desgarrada
con el toro de Soler Escobar, que en el primer pase por
bajo de muleta casi le arranca el cuello. Le destrozó
la chaquetilla y la camisa, pero le dejó intacto
el corazón, que sólo salió mucho más
caliente del atropello. Se encoraginó Vilches y le
plantó cara al manso que arrollaba, negándose
a obedecer. Se la jugó con los recursos que encontró
a mano, que no fueron muchos más que la valentía
y el deseo ciego de no dejar pasar una tarde tan importante
para él. El público, sobrecogido durante el
atracón del sevillano, respiró aliviado y
premió al matador con una fuerte ovación a
la muerte del marrajo.
Con el de Cuadri, flojo enemigo,
Luis Vilches no pudo más que ponerse e intentar darle
pases a un toro que, de ninguna manera, los podía
aguantar.
Luis Miguel Encabo
con el toro de Victorino |
Luis Miguel Encabo mantuvo
una interesante pelea con el victorino en la que,
poco a poco, fue encauzando las embestidas un tanto inciertas.
La faena se construyó íntegra por el pitón
derecho. Por el izquierdo se la presentó en una sola
tanda de la que no llegó a salir ningún pase
acabado. Entre la espada y verduguillo pinchó demasiadas
veces, tantas que el público se enfrió y sólo
se acordó de aplaudir al toro en el arrastre. Hay
que anotar, sin embargo, que otros también prefirieron
silbarle. El toro recibió eso tan taurino que es
la división de opiniones.
El de San Martín,
hermoso, llevaba poco dentro; ni la fuerza ni la casta le
sobraban en su bonito corpachón. Encabo, en un momento
magnífico que no ha podido demostrar, no encontró
enemigo con el que pelear.
Luis Francisco Esplá |
Esplá no tuvo una
de sus grandes tardes madrileñas. El toro de La Quinta
y el viento lo agobiaron al hilo de las tablas y sólo
al final consiguió mandar en cuatro naturales tardíos
en la deslavazada embestida del ejemplar de Martínez
Conradi. El cuarto, de Adolfo, llegó con poquísimo
empuje a la muleta de un maestro que, en esta corrida concurso,
se contagió del juego de los morlacos concursantes.
El otro premio que no quedó
desierto cayó en las manos del francés Alain
Bonijol, dueño de una cuadra de caballos que lleva
camino de hacerse mítica entre los aficionados. Sus
equinos se movieron con agilidad, donosura y sin resabios.
Un caballo suyo picó al toro de Victorino, y en esos
momentos de arrancadas de largo vibrantes a un caballo ligero
y móvil, soñamos con otra fiesta. A pesar
de que el resultado de esta corrida no haya sido óptimo,
no hay que cejar en el empeño. La lucha por la casta
merece que, una vez al año, sólo una vez al
año, la bravura del toro de lidia se convierta en
protagonista. Alguna vez se romperá el gafe. Sigamos
intentándolo.
Juan Pelegrín
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| Picadores |
Ninguno de
ellos consiguió el premio. Anduvo cerca Rafael
da Silva, que hizo bien la suerte y señaló
arriba. Para su desgracia, la puya se le descolocaba
después y echaba a perder todo el buen trabajo
anterior. |
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| Banderilleros |
No han destacado
especialmente, pero hay que resaltar la impecable labor
de Domingo Navarro, un tercero de lujo que va en la
cuadrilla de Esplá. No hay otro mejor colocado
y más atento en el ruedo que él. |
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